Madrid — El Cívitas Metropolitano vivió una de las noches más emotivas y nostálgicas de su historia reciente. Ante 64.396 almas que se negaron a abandonar sus asientos tras el pitido final contra el Girona, Antoine Griezmann se despidió del Atlético de Madrid con un homenaje a la altura de su descomunal legado. El «Principito» cuelga la rojiblanca para poner rumbo a Orlando, pero lo hace con la paz de haber sellado una reconciliación eterna con su gente.
Un perdón definitivo y lágrimas sobre el verde
El protocolo saltó por los aires en cuanto el delantero francés tomó el micrófono. “Tenía un discurso preparado, pero se fue a la mierda todo”, reconoció un Griezmann que rompió a llorar ante la ovación atronadora del estadio.
El ya máximo goleador histórico del club no quiso marcharse sin afrontar, una vez más, el capítulo más espinoso de su carrera: su salida al Barcelona en 2019.
“Te pido perdón otra vez. No me di cuenta del cariño que tenía aquí, era muy joven. Cometí un error, volví a recapacitar e hicimos todo para volver a disfrutar aquí de nuevo”.
La respuesta de la grada fue unánime: un perdón absoluto en forma de aplauso cerrado para el futbolista que se tuvo que ganar el corazón de los atléticos por partida doble.
El sincero tributo a Simeone: «Te debo muchísimo»
Uno de los momentos cumbres de la noche fue el agradecimiento de Griezmann al hombre que cambió el rumbo de su carrera deportiva: Diego Pablo Simeone. El técnico argentino tampoco pudo contener las lágrimas desde el césped mientras escuchaba las palabras del ‘7’:
- Gratitud eterna: “Al cuerpo técnico y al que cambió todo en este club: Don Diego Pablo Simeone. Gracias a ti hay mucha ilusión, fui campeón del mundo y me sentí el mejor del mundo. Te debo muchísimo y ha sido un orgullo luchar para ti”.
- El elogio del Cholo: Minutos antes, el técnico argentino había ensalzado la figura del galo asegurando que “posiblemente, es el mejor que ha pasado por aquí” y destacando su carácter «insaciable».
Una foto para la eternidad
El presidente Enrique Cerezo hizo entrega a Griezmann de una placa conmemorativa por sus 500 partidos y una réplica del Metropolitano. Para inmortalizar el momento, el galo posó junto a Jan Oblak, Koke Resurrección y el propio Simeone; una instantánea que reúne al mejor entrenador, al máximo goleador, al mejor portero y a la mayor leyenda de la era moderna del club.
Además, sobre el césped estuvieron presentes capitanes históricos de la entidad como Adelardo, Tomás, Ruiz, Solozabal, Antonio López, Fernando Torres y Diego Godín.
«No traje la Champions, pero me vale más este cariño»
Haciendo balance de sus dos etapas como colchonero, Griezmann dejó una frase que define su comunión con la grada, por encima de los títulos de metal: “No he podido traer una Liga o una Champions, pero me vale más este cariño. Me lo llevaré para toda la vida. Padres, madres… gracias por traer a los nenes aquí para enseñarles que el Atleti es lo mejor del mundo”.
Una marcha con fecha de retorno: Destino Orlando y vuelta al Atleti
Para tranquilidad de la parroquia rojiblanca, la historia de amor no termina aquí. En la rueda de prensa posterior al homenaje, Griezmann desveló sus planes de futuro a corto y largo plazo, confirmando su mudanza a la MLS estadounidense pero dejando la puerta abierta de par en par para su regreso a la capital española.
“Cuando termine en Orlando voy a volver aquí. A Madrid, al club y a ganar trofeos desde otro lado. Ojalá que venga alguien mejor que yo y nos dé la Champions”.















