El líder del PP descarta por ahora una moción de censura contra Pedro Sánchez al no contar con los apoyos necesarios, aunque deja «todas las opciones abiertas» para el futuro.
MADRID.– El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha querido zanjar el debate interno y la presión del ala más dura de la derecha sobre la idoneidad de presentar una moción de censura inmediata contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Sin embargo, el jefe de la oposición no cierra ninguna puerta a medio plazo. “Haré todo lo posible para que cambie el gobierno cuando crea que ha llegado el momento”, ha asegurado Feijóo en una conversación informal con periodistas en los pasillos del Congreso de los Diputados.
Con estas declaraciones, Feijóo asume el control de los tiempos políticos y se despoja de las urgencias que le reclaman desde ciertos sectores de su propio espectro ideológico. La estrategia de la cúpula del PP pasa por la prudencia aritmética y el desgaste progresivo del Ejecutivo, en lugar de arriesgarse a una votación fallida en la Cámara Baja.
La aritmética parlamentaria frena los planes
La postura del líder de la oposición secunda la línea marcada oficialmente por la dirección nacional de los populares. Apenas 24 horas antes, la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, descartaba públicamente de forma tajante la activación de este mecanismo constitucional, esgrimiendo una razón puramente numérica: no existen los votos suficientes para que la moción prospere.
Las claves de la estrategia del PP:
- Sin apoyos suficientes: En el bloque de la investidura no se detectan fisuras suficientes para armar una mayoría alternativa a Sánchez.
- Control de los tiempos: Feijóo evita el desgaste de una moción fallida que pudiera cohesionar de nuevo a los socios del Gobierno.
- Expectativa de cambio: El PP mantiene «todas las opciones sobre la mesa» si el escenario político o judicial se complica para el Ejecutivo.
Una puerta abierta al futuro
A pesar de la negativa en el corto plazo, el mensaje lanzado por Alberto Núñez Feijóo es una advertencia nítida a La Moncloa. Al afirmar que actuará cuando considere que «ha llegado el momento», el líder gallego se reserva el derecho de mover ficha en cuanto atisbe cualquier debilidad en la coalición de Gobierno o en sus alianzas con los partidos independentistas y nacionalistas. Por ahora, el PP fía su estrategia a la oposición parlamentaria diaria, a la espera de que el panorama político le sea más favorable para asestar el golpe definitivo.














