La artista madrileña regresó al programa de Antena 3 para presentar su último proyecto musical, desvelar los problemas de autoestima que sufrió en sus inicios y responder con seriedad a los comentarios de las hormigas.
El plató de ‘El Hormiguero’ recibió este miércoles 10 de junio la visita de Malú, una de las voces más destacadas y reconocidas del panorama musical español. La cantante acudió al espacio conducido por Pablo Motos para mantener una conversación íntima centrada en la presentación de ‘Quince’, su nuevo trabajo discográfico que ya registra un notable éxito de reproducciones en las diferentes plataformas digitales. Durante la entrevista, la invitada detalló el significado místico que este número posee en su biografía, al coincidir con la edad exacta en la que inició su carrera profesional tras el impacto de su tema ‘Aprendiz’ y por ser el número de álbumes que completan su trayectoria en la música.
Un incidente gastronómico antes del inicio de la emisión
La entrega comenzó con la revelación de un contratiempo acontecido en los minutos previos a la salida al aire. El presentador, Pablo Motos, confesó la situación nada más sentarse con la artista: «Ha pasado una cosa, David de Jorge, el cocinero, ha traído hoy morcilla, chistorra, pollo, lechazo y pan de pueblo y se nos ha ido». Ante esta afirmación, la cantante explicó que cuando el cocinero y colaborador habitual del formato le ofreció probar los alimentos, ella aceptó la propuesta.
El conductor del programa matizó la escena señalando la actitud de la invitada: «Has empezado a coger a puñados. Pensaba que era para repartir con todo el equipo, pero era para ti sola». Malú reconoció los hechos argumentando su estado físico tras la ingesta: «Estaba todo espectacular, pero me encuentro un poco regular. Es que soy muy ansiosa». Al hilo de esta conversación, Motos recordó una anécdota compartida previamente por la cantante, relativa a un concierto en el que comió en exceso y sufrió la salida por la boca de «un poco de más aire del previsto». La artista corroboró el suceso admitiendo el malestar que le produjo: «Esas cosas pasan, pero me quise morir».
Inseguridades profesionales y el desencuentro con las hormigas
El eje central de la charla abordó aspectos profundos de la carrera de la intérprete, quien plasma en los textos de su álbum haber recuperado la autoestima después de 28 años. En directo, la cantante admitió las dificultades personales experimentadas a lo largo de su carrera: «Yo lo he pasado muy mal conmigo misma». De forma explícita, abordó el síndrome del impostor que le afectó en sus comienzos, reconociendo que llegó a pensar que no cantaba bien.
Malú rememoró sus inicios en la industria discográfica a la edad de 15 años, un proceso que describió como acelerado y cuya motivación inicial era eludir las obligaciones escolares: «Yo con 15 años empiezo a grabar, todo es acelerado y de la noche a la mañana vamos a probar una maqueta, vamos a cantar… Era absolutamente para no ir al colegio. Después sale ‘Aprendiz’ y vende un millón de copias y me voy de gira». La artista desveló la incredulidad que le generaba dicho éxito frente a su entorno familiar: «Yo le decía a mi madre que había mentido y no sabía cantar. Imagínate».
Fue en este punto de la entrevista cuando se produjo el momento de mayor tirantez de la noche. Las mascotas del programa, Trancas y Barrancas, intervinieron en la conversación para realizar un comentario sobre el relato de la invitada: «Tú cantabas para no ir al colegio y llamas al disco ‘Aprendiz’». La reacción de la cantante madrileña fue inmediata y seria, mostrando su disconformidad con el apunte de los colaboradores: «No entiendo, ese humor, esa gracia no la he pillado». Ante la frialdad de la respuesta y la tensión generada en el plató, Pablo Motos optó por detener el desarrollo de la sección para dar paso a la publicidad: «Voy a hacer una pausa para reflexionar esto que acaba de pasar aquí».















