La presentadora se sinceró durante su viaje a Maldivas en ‘Universo Calleja’ y reconoció que las largas temporadas en Honduras terminaron llevándola al límite. También recordó el error con el que desveló antes de tiempo la existencia del Palafito durante su primera edición.
Laura Madrueño ha explicado con detalle los motivos que la llevaron a cerrar su etapa como presentadora de ‘Supervivientes’ desde Honduras.
La periodista habló sobre su decisión durante una conversación con Jesús Calleja en las Islas Maldivas, donde participó en una entrega de Universo Calleja junto a José Carlos Montoya y Lorena Castell. El programa fue emitido por Telecinco el lunes 27 de julio y combinó las confesiones personales con inmersiones entre mantas, tiburones nodriza y un encuentro con un tiburón tigre.
Durante la travesía, Madrueño recordó el vértigo que sintió al asumir uno de los puestos más exigentes del entretenimiento televisivo y reconoció que las largas ausencias de España afectaron profundamente a su vida personal.
“Honduras no es mi casa”, resumió al explicar por qué decidió no continuar al frente del concurso.
Laura Madrueño confirma que la decisión fue personal
Cuando Jesús Calleja le preguntó por su futuro en el formato, la presentadora le reveló que había decidido poner fin a aquella etapa profesional.
Madrueño explicó que había pasado tres años vinculada al reality y que, según su propio recuento, había participado en seis ediciones y especiales. Su etapa principal incluyó las temporadas regulares emitidas entre 2023 y 2025, además de las versiones All Stars celebradas durante ese periodo.
La comunicadora aseguró que el programa le proporcionó un enorme aprendizaje profesional y personal, pero también la obligó a pasar largas temporadas alejada de su hogar.
En uno de los últimos años permaneció durante varios meses consecutivos en Honduras al encadenar la edición regular con Supervivientes All Stars. Esa acumulación de trabajo, distancia y exposición pública terminó provocando un importante desgaste emocional.
“Hay que cuidar los pilares”, reflexionó durante su conversación con Calleja. Para Madrueño, esos pilares se encontraban en su familia, su casa y la vida que quedaba detenida cada vez que viajaba a los Cayos Cochinos.
“Este año me ha llevado al límite”
La presentadora no ocultó la dureza mental que supone trabajar durante meses en un programa emitido en directo desde un entorno aislado.
Además de las exigencias técnicas, Madrueño tuvo que acostumbrarse a la soledad, la presión de las audiencias, las críticas en redes sociales y la responsabilidad de gestionar a concursantes que atraviesan situaciones físicas y emocionales extremas.
La periodista explicó que necesitaba mantener la autoridad para dirigir las pruebas y controlar las conexiones, pero sin perder la cercanía con unos participantes que sufrían hambre, cansancio y desgaste psicológico.
Ese equilibrio terminó pasando factura. Madrueño reconoció que su último año en Honduras la había llevado “al límite mentalmente” y que necesitaba recuperar la vida que había dejado en pausa mientras trabajaba en el reality.
Su primer ensayo terminó entre lágrimas
Laura Madrueño también recordó lo difícil que fue sustituir a Lara Álvarez, quien había presentado durante ocho años las conexiones desde Honduras.
Hasta entonces, la periodista había desarrollado buena parte de su carrera frente a las cámaras de El Tiempo. Estaba acostumbrada a trabajar dentro de un plató controlado, con referencias visuales claras y un espacio reducido.
La llegada a las playas de Honduras cambió completamente esas condiciones. Las cámaras se encontraban a gran distancia, no podía verse en un monitor y dependía de las instrucciones recibidas por el pinganillo para conocer lo que ocurría en Madrid.
Durante su primera semana de ensayos llegó a pensar que no sería capaz de asumir el puesto.
Madrueño contó que abandonó llorando la playa de juegos y se sentó frente al mar con un nudo en la garganta. El director tuvo que animarla y recordarle que era ella quien debía controlar el espacio y dirigir a los concursantes.
Raquel Sánchez Silva fue una de sus grandes referencias
Antes de viajar a Honduras, Madrueño revisó numerosas ediciones antiguas de Supervivientes para estudiar el trabajo de quienes habían ocupado anteriormente su puesto.
Entre sus referencias se encontraban Mario Picazo, Lara Álvarez y Raquel Sánchez Silva. Esta última fue una de las presentadoras en las que más se inspiró por su capacidad para combinar autoridad, naturalidad y cercanía con los participantes.
El reto no consistía únicamente en explicar las pruebas. La enviada a Honduras debía manejar las conexiones con el plató, reaccionar ante situaciones imprevistas, controlar los tiempos del directo y mantener el orden entre concursantes con una amplia experiencia televisiva.
La “metedura de pata” con el Palafito
La presentadora también recordó uno de los errores más comentados de su primera edición, emitida en 2023.
Durante una expulsión, Madrueño mencionó la existencia de una localización secreta antes de que la organización hubiera comunicado oficialmente el giro a los concursantes y al público.
El eliminado debía descubrir posteriormente que su aventura no había terminado y que tendría una segunda oportunidad en una playa apartada. Sin embargo, la presentadora adelantó la existencia de ese destino y eliminó parte del efecto sorpresa.
Tras pronunciar las palabras, Madrueño escuchó un largo silencio a través del pinganillo y llegó a pensar que se había producido un fallo técnico.
Más tarde comprendió que acababa de desvelar uno de los secretos preparados por el equipo del programa. Según explicó a Calleja, no recibió una reprimenda porque nadie le había advertido previamente de que aquella información debía mantenerse oculta.
La anécdota se convirtió en una de sus primeras grandes lecciones sobre la complejidad de presentar un reality en directo.
De las críticas al reconocimiento del público
Madrueño llegó a Honduras preparada para recibir comparaciones con Lara Álvarez y críticas por ocupar un puesto tan asociado a su antecesora.
Sin embargo, la respuesta inicial fue mayoritariamente positiva. La presentadora reconoció que tampoco supo gestionar inmediatamente aquel reconocimiento, después de haberse preparado mentalmente para un recibimiento mucho más duro.
Con el paso de las ediciones, terminó consolidándose como una de las figuras principales del reality. Su experiencia en información meteorológica, buceo y divulgación marina también le permitió desenvolverse con naturalidad en el entorno de los Cayos Cochinos.
Telecinco recuerda que Madrueño trabaja en la cadena desde 2014 y que, antes de incorporarse a Supervivientes 2023, desarrolló una larga trayectoria en los informativos y en El Tiempo.
María Lamela tomó su relevo en Honduras
La salida de Madrueño se conoció públicamente en febrero de 2026, cuando Telecinco anunció que María Lamela sería la nueva presentadora del programa desde Honduras.
Lamela había trabajado como reportera y presentadora sustituta en Más vale tarde, en La Sexta, y también contaba con experiencia en formatos de aventura gracias a su paso por la televisión gallega.
Madrueño dedicó entonces unas palabras de apoyo a su sustituta y dejó claro que el cambio respondía a una decisión personal, no a una ruptura con Mediaset.
La conversación mostrada ahora en Universo Calleja fue grabada durante la expedición a Maldivas, en torno al periodo en el que se preparaba el relevo, por lo que recoge una de las primeras ocasiones en las que la presentadora explicó directamente su decisión.
Laura Madrueño no abandona la televisión
El adiós a Supervivientes no supone que Laura Madrueño se retire de la televisión ni que rompa su relación profesional con Mediaset.
La periodista continúa vinculada a proyectos relacionados con la comunicación, el medioambiente y el mundo marino. Su participación en Universo Calleja también le permitió recuperar una de sus grandes pasiones: el buceo.
Durante la expedición cumplió el sueño de observar de cerca a un tiburón tigre, mientras ayudaba a Montoya y Lorena Castell a prepararse para sus primeras inmersiones en las aguas de Maldivas.
Su decisión responde, según explicó, a la necesidad de evolucionar profesionalmente y recuperar el equilibrio entre el trabajo y su vida privada.
Después de años dirigiendo pruebas, comunicando expulsiones y enfrentándose a conexiones imprevisibles desde Honduras, Madrueño considera que había llegado el momento de cerrar el ciclo.















