Madrid — El caso de Maricarmen, la octogenaria cuyo fallecimiento y supuesta situación de vulnerabilidad habitacional fueron elevados por la izquierda a la categoría de referente moral y social contra la política de vivienda del Gobierno de Pedro Sánchez, da un giro radical. Una información publicada este jueves por OKDIARIO desmonta el relato construido en torno a su figura al desvelar que la fallecida fue consejera y administradora única de una sociedad dedicada a la inversión inmobiliaria y a la explotación de alquileres.
La noticia dinamita la narrativa política que el sanchismo y sus afines habían situado en el centro del debate público y de la campaña electoral. Según señala el medio, la instrumentalización de su caso —presentado inicialmente como el de una víctima de los llamados «fondos buitre»— buscaba generar un clima de tensión social para frenar el desgaste político del Ejecutivo de cara a la cita electoral del próximo 29 de noviembre.
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De icono social a la contradicción empresarial
El descubrimiento de que la propia Maricarmen formaba parte del entramado de una entidad dedicada a la inversión en inmuebles deja al descubierto lo que la cabecera califica como un «gigantesco embuste». Las revelaciones apuntan además a las contradicciones internas en las filas socialistas, recordando episodios previos como el de la ya ex portavoz del PSOE Montse Mínguez, y señalan directamente a la cúpula gubernamental por utilizar un relato falso con réditos partidistas.
Desde el respeto institucional que exige el fallecimiento de la octogenaria, el artículo subraya que la mesura no está reñida con contar la verdad de los hechos: la supuesta víctima de la especulación inmobiliaria formaba parte activa, ironías del destino, del sector de los alquileres que la izquierda utiliza políticamente como principal azote electoral.











