La federación belga denuncia el «oscurantismo» de la FIFA tras anularse la sanción a Balogun, mientras el presidente del organismo defiende la independencia judicial pero confirma el contacto con la Casa Blanca.
ZÚRICH / BRUSELAS. — La Copa del Mundo 2026 ha entrado en una crisis institucional sin precedentes. La Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) ha anunciado oficialmente la impugnación de los octavos de final ante Estados Unidos si el delantero Folarin Balogun llega a saltar al terreno de juego. La decisión llega tras la polémica revocación de la tarjeta roja que el ariete estadounidense vio ante Bosnia, una medida que ha desatado acusaciones de trato de favor e interferencia política.
A través de un durísimo comunicado, el estamento belga ha denunciado las maniobras de la FIFA para silenciar sus quejas, acusando al organismo de crear una «trampa burocrática» para declarar inadmisible su recurso. Según la RBFA, solicitaron explicaciones sobre el procedimiento y la FIFA respondió dándoles apenas unas horas para formalizar una apelación a ciegas, sin facilitarles la resolución motivada: «La propia FIFA configuró la situación como un recurso de apelación y se aseguró inmediatamente de que fuera declarado inadmisible», reza el texto.
Bélgica ha dejado claro que la batalla llegará hasta las últimas consecuencias:
«Independientemente del resultado deportivo, la RBFA seguirá luchando en las próximas horas, días y meses en defensa de los principios fundamentales de la ética y la competencia leal».
Infantino rompe su silencio y confirma la llamada de la Casa Blanca
Ante la gravedad de los acontecimientos, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se ha visto obligado a emitir un comunicado de urgencia. En él, Infantino ha tratado de blindar la reputación del torneo asegurando que los comités jurídicos actúan con total autonomía, aunque ha dinamitado el debate al confirmar que Donald Trump se puso en contacto directo con él para interceder por su jugador.
«En este asunto, recibí una llamada del presidente Donald Trump, tal como recibo llamadas de jefes de Estado de todo el mundo», ha admitido el dirigente suizo, restándole hierro al asunto. Según su versión, se limitó a explicarle al mandatario norteamericano que el caso estaba en manos de la justicia interna.
No obstante, Infantino ha dejado una frase ambigua al cerrar su defensa que no ha hecho más que avivar las sospechas en el bando europeo: «Leo las decisiones del Comité Disciplinario cuando se emiten. A veces me sorprenden. A veces estoy de acuerdo con ellas, y a veces no».
Con los despachos de Zúrich echando humo y Bélgica plantada en pie de guerra, el partido de octavos de final queda envuelto en una densa nube judicial: se juegue lo que se juegue en el césped, el resultado final podría acabar decidiéndose en los tribunales del TAS.














