La declaración del instructor del caso en la Audiencia Nacional revela los alias que utilizaba la red de Villarejo para referirse a la cúpula del Gobierno y del PP durante el espionaje a Bárcenas.
MADRID – 13 de abril de 2026
En el marco del juicio por el caso Kitchen, la Audiencia Nacional ha vivido una jornada de alto voltaje donde el lenguaje cifrado y los motes de tintes novelescos han tomado el protagonismo. El inspector jefe que lideró la investigación ha desgranado la lista de alias con los que el excomisario José Manuel Villarejo y sus colaboradores identificaban a los objetivos y responsables de la operación parapolicial destinada a arrebatar documentos comprometedores a Luis Bárcenas.
El «Ajedrez» de la Moncloa
Según el testimonio del instructor, los nombres en clave no eran meras ocurrencias, sino una forma de jerarquizar y ocultar la identidad de los implicados en las comunicaciones internas. El alias más relevante, según los investigadores, era el de «El Asturiano» (o también «El Barbas»), utilizado para referirse al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
La cadena de mando continuaba con el Ministerio del Interior. Mientras que el exministro Jorge Fernández Díaz era el «Número Uno», su secretario de Estado, Francisco Martínez, recibía los apelativos de «Chisco» o «Choco», este último en una curiosa referencia a «Paquito el chocolatero». Por su parte, la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría era apodada bajo el diminutivo de «La Pequeñita».
«Cospedín» y el entorno del PP
La influencia de la ex secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, también queda reflejada en este «diccionario» de la Kitchen. El comisario Andrés Gómez Gordo, quien fuera su asesor en Castilla-La Mancha, era conocido como «Cospedín» o «Andy». Menos decoroso era el trato hacia el marido de la dirigente, Ignacio López del Hierro, a quien la trama se refería como «El Polla».
Otros protagonistas del código Kitchen:
- «Big» (o «El Gordo»): Enrique García Castaño, exjefe de la UCAO.
- «Pinocho» (o «Moroc»): El inspector de la UDEF Manuel Morocho, que investigaba la Gürtel y era blanco de las mofas de la red.
- «El Largo» (o «El Capillas»): El abogado Javier Iglesias, señalado como el supuesto enlace entre Villarejo y Rajoy.
- «El Cocinero»: Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas cuya captación dio nombre a la operación.
Un sistema de espionaje al margen de la ley
Más allá de lo anecdótico de los apodos, el instructor ha sido tajante al definir la naturaleza de la operación: «Se ha usado a la Policía para quitar los documentos en lugar de aportarlos». La investigación sostiene que la cúpula de Interior orquestó este seguimiento sin orden judicial para proteger al partido de la información que Bárcenas guardaba sobre la «Caja B».
Entre los episodios más sórdidos confirmados en la sesión, destaca el volcado de datos de los teléfonos del extesorero realizado en una cafetería Vips de Madrid y el uso de confidentes en prisión para vigilar los movimientos de Bárcenas mientras estaba encarcelado en Soto del Real. «Hay un control muy exhaustivo en el ámbito del Ministerio. No es que lo diga yo, es que lo dicen ellos en sus grabaciones», sentenció el agente.




















