La vicepresidenta del régimen venezolano, Delcy Rodríguez , ha comparecido en estos momentos ante los medios en una intervención seguida con máxima expectación, marcada por un tono duro, defensivo y cargado de advertencias, en medio de la mayor crisis institucional que vive el país en años.
La comparecencia de Delcy Rodríguez se produce en un contexto de extrema tensión política y social. Desde el inicio de su intervención, la vicepresidenta ha tratado de proyectar una imagen de control y continuidad del Estado, asegurando que “las instituciones siguen funcionando” y que el Gobierno mantiene la capacidad de decisión.
Rodríguez ha denunciado lo que ha calificado como una agresión externa y ha responsabilizado directamente a Estados Unidos de los acontecimientos recientes, acusándolo de vulnerar la soberanía venezolana. En su discurso, ha reiterado que Venezuela “no está sola” y ha agradecido el respaldo de países aliados, sin entrar en detalles sobre su paradero previo ni sobre los movimientos internos de la cúpula del régimen.
Uno de los ejes centrales de su mensaje ha sido la llamada a la calma, combinada con advertencias claras contra cualquier intento de desestabilización interna. Ha instado a las Fuerzas Armadas y a los cuerpos de seguridad a mantenerse “leales al orden constitucional”, en un momento en el que la cohesión del aparato militar es observada con lupa tanto dentro como fuera del país.
La vicepresidenta ha evitado responder preguntas directas sobre la situación personal de Nicolás Maduro y sobre los escenarios de transición política, limitándose a insistir en que “se informará por los canales oficiales”. Este silencio ha reforzado la sensación de incertidumbre que rodea al futuro inmediato del poder en Venezuela.
Analistas interpretan la comparecencia como un intento de contener el relato, frenar rumores de fractura interna y reafirmar su papel como figura visible del régimen. Sin embargo, la ausencia de anuncios concretos y de respuestas claras deja abiertas muchas incógnitas sobre quién ejerce realmente el control y cuál será el siguiente paso.
Claves de la comparecencia
- Mensaje de firmeza institucional y continuidad del Gobierno.
- Acusaciones directas a Estados Unidos por la crisis.
- Llamamiento a la lealtad de las Fuerzas Armadas.
- Silencio sobre el futuro político inmediato y sobre Maduro.
- Intento de contener el impacto interno y externo de la crisis.
La comparecencia de Delcy Rodríguez busca transmitir estabilidad en un momento en el que Venezuela vive una profunda sacudida política. Sin anuncios concretos ni aclaraciones clave, su intervención parece orientada más a ganar tiempo y mantener el control del relato que a ofrecer certezas. Mientras tanto, el país y la comunidad internacional siguen pendientes de los próximos movimientos de una cúpula cada vez más cuestionada y bajo presión.


















