La Guardia Civil ha asestado un golpe definitivo a una organización criminal que operaba en la localidad de Nules. La Operación ‘Balarama’ ha culminado con la detención de siete personas y la liberación de 80 migrantes que eran sometidos a condiciones inhumanas en el sector agrícola.
El «modus operandi»: Promesas falsas y deuda eterna
La red captaba a personas en situación de extrema vulnerabilidad en sus países de origen. El engaño comenzaba con ofertas de empleo idílicas que prometían:
- Salarios dignos y contratos legales.
- Alojamiento y manutención incluidos.
- Buenas condiciones laborales en España.
Una vez en suelo español, la realidad era radicalmente distinta. Los cabecillas les retiraban la documentación y les imputaban una deuda ficticia por el viaje y los trámites, utilizándola como herramienta de coacción y control absoluto.
Condiciones de vida: Hacinamiento y miedo
El informe de la Benemérita describe un escenario de «semiesclavitud» que se sostenía sobre tres pilares de abuso:
- Explotación extrema: Jornadas agotadoras de hasta 13 horas diarias en el campo, sin descansos y con sueldos inexistentes o simbólicos.
- Infraviviendas: Las víctimas malvivían hacinadas en lugares que, en muchos casos, carecían de suministros básicos como agua o luz.
- Violencia sistemática: La organización mantenía la disciplina mediante amenazas de deportación, coacciones y, en ocasiones, agresiones físicas.
















