La relación comercial entre España y Marruecos vuelve a situarse en el centro del debate después de la crisis registrada en Ceuta y ante la próxima revisión de varios aspectos del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el país norteafricano.
Las principales organizaciones agrarias españolas —Asaja, COAG, UPA y Unión de Uniones— reclaman más controles sobre las importaciones procedentes de Marruecos y denuncian una competencia que consideran desigual, especialmente en productos como el tomate, los frutos rojos, las legumbres y otras hortalizas.
El debate llega además antes de que el Parlamento Europeo vote en otoño sobre los últimos cambios introducidos en el marco comercial con Marruecos.
Los agricultores denuncian falta de información y controles
La presidenta de Asaja Almería, Adoración Blanque Pérez, sostiene que el acuerdo comercial con Marruecos no se ha aplicado de manera adecuada y reclama mayor transparencia sobre las cantidades que entran en España.
Según explica, el sector no dispone de información suficientemente clara sobre el volumen real de las importaciones, los aranceles cobrados y el destino de esas cantidades.
También cuestiona el etiquetado de determinados productos procedentes del Sáhara Occidental y considera que España y las instituciones europeas deberían ejercer un mayor control sobre estas operaciones.
Blanque reconoce, no obstante, que en los últimos meses percibe una actitud algo más firme por parte de las instituciones comunitarias.
UPA pide introducir condiciones laborales y medioambientales
Desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, su vicesecretario general en Andalucía, Roque García, critica que nuevas concesiones comerciales a Marruecos puedan beneficiar principalmente a grandes empresas y grupos económicos.
UPA propone incorporar en los futuros acuerdos criterios relacionados con las condiciones laborales, la protección ambiental y el respeto a determinadas garantías sociales.
La organización considera que los agricultores españoles compiten con productores que soportan costes laborales inferiores, lo que puede traducirse en una diferencia significativa en el precio final.
Unión de Uniones teme nuevas concesiones agrícolas
El coordinador estatal de Unión de Uniones, Luis Cortés, espera que la crisis de Ceuta no termine derivando en nuevas ventajas comerciales para Marruecos dentro del sector agroalimentario.
Cortés señala que uno de los principales costes para los agricultores españoles es la mano de obra y considera que determinadas importaciones pueden situar al productor nacional en una posición menos competitiva.
Las organizaciones agrarias reclaman que cualquier modificación del acuerdo comercial se evalúe teniendo en cuenta su impacto sobre el campo español.
COAG reivindica la seguridad de la producción española
El secretario general de COAG, Andrés Góngora, destaca como principal ventaja de España la estabilidad de su cadena de suministro.
Según sostiene, el país ofrece una mayor seguridad en el abastecimiento y recuerda que Marruecos ha limitado en ocasiones sus propias exportaciones cuando ha necesitado garantizar el consumo interno.
Góngora considera además que las recientes tensiones políticas pueden generar incertidumbre entre las grandes cadenas de distribución, que buscan estabilidad y previsibilidad en sus proveedores.
Un experto sostiene que el acuerdo sí se cumple formalmente
El economista agroalimentario e investigador de la Universidad Politécnica de Madrid Tomás García Azcárate introduce una visión diferente.
Según explica, el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Marruecos se cumple formalmente en aspectos como los cupos arancelarios del tomate y los precios de entrada aplicados cuando las importaciones superan determinados límites.
El problema, a su juicio, se encuentra en los cambios introducidos en el mecanismo que determina esos precios, que considera más favorables para Marruecos.
García Azcárate apuesta igualmente por reforzar los controles fronterizos y cree que el Parlamento Europeo terminará ratificando los últimos cambios del acuerdo.
España mantiene superávit comercial con Marruecos
En términos generales, la balanza comercial entre ambos países continúa siendo favorable a España.
Según los datos del ICEX correspondientes a 2025, España exportó a Marruecos productos por valor de 12.330 millones de euros, mientras que las importaciones alcanzaron los 10.427 millones.
El saldo positivo fue, por tanto, de aproximadamente 1.903 millones de euros.
Marruecos se ha convertido además en el tercer destino de las exportaciones españolas fuera de Europa, únicamente por detrás del Reino Unido y Estados Unidos.
El desequilibrio aparece en el sector agroalimentario
La situación cambia cuando se analiza exclusivamente el comercio agrícola y alimentario.
España exportó a Marruecos productos agroalimentarios por valor de 1.279,13 millones de euros, mientras que las importaciones alcanzaron los 2.456,08 millones.
El resultado fue un déficit de aproximadamente 1.176,87 millones de euros, un 17,6% superior al registrado el año anterior.
Entre los principales productos exportados desde España figuran animales vivos, aceite de soja, bebidas refrescantes, chocolate y galletas.
En sentido contrario, España importa principalmente moluscos, frutos rojos, legumbres frescas, conservas de pescado, tomates y otras hortalizas.
El tomate, uno de los productos más sensibles
El tomate es uno de los cultivos en los que el sector español percibe una mayor presión competitiva.
Los productores de zonas como Almería reclaman que las autoridades europeas garanticen el cumplimiento estricto de las condiciones pactadas y eviten que las importaciones puedan perjudicar a las explotaciones nacionales.
El debate se centra especialmente en los costes laborales, los requisitos medioambientales y los sistemas de control aplicados a ambos lados del Mediterráneo.
La apuesta por competir con tecnología
García Azcárate considera que la respuesta del campo español no debe limitarse a reclamar restricciones comerciales.
El investigador propone competir mediante mayor productividad, organización, robotización e inteligencia artificial, tomando como referencia modelos agrícolas de países como Bélgica o Países Bajos.
Entre las aplicaciones de la IA destaca la gestión eficiente del agua, la prevención de plagas y la optimización de los cultivos.
La robotización, por su parte, puede contribuir a reducir determinados costes laborales y mejorar la eficiencia en las explotaciones.
Los invernaderos de Almería continúan creciendo
El experto destaca que la superficie de invernaderos en Almería ha mantenido una trayectoria ascendente durante décadas.
Mientras que en 1963 apenas existían 0,4 hectáreas dedicadas a este sistema, en 1976 ya eran 3.440 y en 1993 se superaron las 23.000.
En 2025, la superficie alcanzó aproximadamente 33.720 hectáreas.
También ha aumentado el precio medio de la tierra: una hectárea pasó de unos 150.000 euros en 2012 a 242.000 euros en 2025.
Un nuevo frente en las relaciones entre España y Marruecos
La competencia agrícola se suma así a otros asuntos que condicionan las relaciones entre ambos países, como la inmigración, la seguridad fronteriza, la cooperación económica y la situación de Ceuta y Melilla.
El campo español reclama que cualquier modificación de los acuerdos comerciales garantice unas condiciones de competencia equilibradas y controles suficientes.
La próxima votación en el Parlamento Europeo volverá a poner sobre la mesa un debate en el que confluyen los intereses agrícolas, comerciales y diplomáticos de España y Marruecos.














