A pesar de una tasa de éxito del 92%, el impacto de proyectiles iraníes en zonas habitadas y cerca de instalaciones nucleares enciende las alarmas sobre la vulnerabilidad del país.
El mito de la invulnerabilidad total del espacio aéreo israelí se enfrenta a su prueba más dura. Tras semanas de bombardeos incesantes, el ejército de Israel ha tenido que admitir que su sofisticado sistema de defensa —compuesto por la Cúpula de Hierro, la Honda de David y los sistemas Jetz II y III— no es hermético.
A pesar de que las cifras oficiales arrojan un 92% de neutralización exitosa frente a los más de 400 misiles balísticos lanzados por Irán, el pasado sábado quedará marcado por los fallos críticos detectados en el sur del país, concretamente en Arad y Dimona, esta última sede de una instalación nuclear estratégica.
El «invierno» de los refugios: El factor psicológico
En ciudades como Ramat Gan, la guerra ha dejado de ser un eco lejano para convertirse en una «ruleta rusa» diaria. Vecinos como Matías Azerrad relatan la dureza de una rutina donde las sirenas son el único despertador: «Duermo con la ropa puesta por si hay que bajar al refugio. Ya es una cuestión psicológica».
En las últimas 24 horas, el acierto puntual de los proyectiles ha dejado un balance de un muerto y 200 heridos repartidos entre el norte, el centro y el sur de Israel.
Saturación y nuevas tácticas: El desafío de Hizbulá e Irán
La estrategia de los atacantes ha mutado para estresar la capacidad de respuesta israelí:
- Hizbulá (Líbano): Ha multiplicado su agresividad, pasando de lanzar unas pocas decenas a más de 100 proyectiles y drones diarios.
- Irán: Aunque ha reducido el volumen de sus misiles balísticos (de 100 a unos 15 diarios), está empleando bombas de racimo. Estas son más difíciles de interceptar debido a su submunición, que aunque tiene menos carga explosiva, aumenta el radio de daño y la dificultad técnica para los radares.
«Es innegable que el sistema falló el sábado. El hecho de que ocurriera en el sur no significa que fuera el mismo error», ha reconocido Zvika Haimovich, exjefe de la Defensa Antiaérea.
¿Hacia una operación prolongada en Líbano?
Mientras el primer ministro Benjamin Netanyahu advierte al mundo de que esta batalla es «por todos vosotros», el jefe del ejército, Eyal Zamir, ha sugerido que la campaña contra Hizbulá «solo acaba de comenzar».
La muerte de un conocido agricultor en el kibutz Misgav Am, en la frontera norte, podría acelerar los planes para una invasión terrestre en el sur de Líbano, una vez que la campaña principal en Irán pierda intensidad. Según Zamir, el objetivo es dejar a Hizbulá «solo y aislado» para garantizar la seguridad de los residentes del norte.
La incógnita de los suministros
La gran pregunta que sobrevuela los despachos militares es cuánto tiempo podrán aguantar las reservas de interceptores. Con un coste por disparo que supera en ocasiones los cientos de miles de dólares, el desgaste económico y logístico es otro frente de batalla. Por ahora, el mensaje oficial es de resistencia: el ejército ya ha aprobado planes para profundizar las operaciones coincidiendo con la festividad de Pesaj (la Pascua judía).




















