MADRID.— Ante una multitud que desbordó la Plaza de Lima y los alrededores del estadio Santiago Bernabéu, el pontífice estadounidense inauguró su visita apostólica a España con un enérgico llamamiento a la juventud. Frente al «vacío de la indiferencia», instó a los nuevos matrimonios a perder el miedo a formar una familia y a combatir las mentiras de las redes sociales mediante la búsqueda de la verdad y el silencio interior.
Por: Redacción Internacional Madrid, 7 de junio de 2026
En un ambiente multitudinario y vibrante, el papa León XIV presidió este sábado una histórica vigilia de oración en la Plaza de Lima de Madrid, marcando el inicio de su primer viaje oficial a territorio español. El pontífice fue recibido con un auténtico baño de masas por más de 500.000 jóvenes que colmaron las principales arterias de la capital española en una jornada que combinó la fe, el diálogo abierto y expresiones artísticas.
Tras recorrer la explanada en el tradicional papamóvil, el líder de la Iglesia católica subió al escenario acompañado por una delegación de 30 chicos y chicas, sentándose de manera informal en una de las esquinas del palco para dar inicio a un diálogo directo, sincero y cercano con los asistentes.
Un clamor a la autenticidad
Durante su alocución central, León XIV urgió a las nuevas generaciones a rebelarse contra las corrientes contemporáneas del desapego y la deshumanización. «La misión que os confío es precisamente ésta: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables», proclamó ante un auditorio que aplaudía cada una de sus intervenciones.
El papa enfatizó que la juventud está llamada a ser «la chispa de una humanidad nueva» frente a las realidades complejas del mundo actual, explicitando el combate contra «el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira». Asimismo, animó de manera vehemente a los jóvenes a asumir un rol protagónico dentro del cambio global: «Vosotros podéis cambiar la Historia, hacerlo con el amor», exclamó.
En consonancia con este mensaje, les instó a convertirse en «misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo», recordando que la fe cristiana no es una teoría estéril sino «un estilo de vida que se cumple en la caridad» y en el anhelo diario de personas que buscan la rectitud y la justicia.
Llamado al matrimonio y la familia
Uno de los momentos más significativos de la jornada ocurrió durante el turno de preguntas de los participantes. Al responder a Fernando, un joven recientemente casado, el pontífice de origen estadounidense rompió con los formalismos y envió un mensaje contundente sobre el futuro familiar.
El obispo de Roma pidió explícitamente a los presentes «que no tengan miedo de casarse y de formar una familia», defendiendo el valor de los vínculos estables en la sociedad actual. Alentó a la multitud a ser «protagonistas del cambio» transformando la dirección social desde sus entornos cotidianos, empezando por aquello que viven día a día en el hogar, en la universidad y en los centros de trabajo.
Contra el engaño digital
La era digital y el impacto de las tecnologías de la comunicación también formaron parte de los ejes doctrinales de la noche. León XIV incidió de forma crítica en la necesidad de recuperar el silencio como herramienta espiritual de discernimiento en un mundo sobreestimulado.
«Al liberarnos del estruendo de mil voces, reconocemos que algunas engañan nuestros deseos, otras nos compran sin alimentarnos, otras hablan por interés», subrayó. En este sentido, previno a la juventud sobre los peligros de la desinformación virtual: «Buscad la verdad porque muchas cosas en las redes nos engañan y nos cuentan mentiras y Dios es verdad. En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece».
Arte, fe y memoria misionera
Antes de abrir el coloquio con las preguntas de los jóvenes, el encuentro contó con un fuerte componente cultural gracias a la representación de fragmentos del célebre musical Godspell, del actor español Antonio Banderas. El Santo Padre agradeció efusivamente el despliegue artístico y la entrega de la comunidad diocesana: «Gracias por compartir la fe con toda Madrid y toda España».
A preguntas sobre los referentes espirituales que marcaron su trayectoria, el papa destacó el legado histórico y teológico de tres figuras eclesiásticas: san Juan Crisóstomo y dos santos de origen español; el agustino santo Tomás de Villanueva —quien se convirtió en un entregado pastor de su comunidad— y san Toribio de Mogrovejo.
Finalmente, rememoró con profunda nostalgia sus años de labor misionera en el Perú, destacando de aquella etapa «sobre todo el testimonio de fe de la gente, marcada por muchas dificultades, pero llena de esperanza», un mensaje de resiliencia que quiso plasmar como legado final para la multitudinaria juventud congregada en Madrid.














