El PP catalán da por imposible el apoyo de Carles Puigdemont a una moción de censura, mientras Génova utiliza la iniciativa para desgastar a las derechas nacionalistas.
MADRID / BARCELONA. — La relación estratégica entre el Partido Popular y Junts per Catalunya ha sufrido un vuelco definitivo. Tras los intentos de acercamiento en 2023 para la investidura fallida de Alberto Núñez Feijóo, los populares dan por cerrada la vía del cortejo a Carles Puigdemont. El último detonante ha sido la respuesta de la formación independentista a la propuesta de una moción de censura instrumental: invitar a Feijóo a viajar a Waterloo para negociar. Una condición que el PP catalán considera una maniobra deliberada para hacer inviable cualquier entendimiento.
«Pusieron esa condición porque saben que es imposible de cumplir para el PP», argumenta un dirigente de peso del PP en Cataluña. Desde las filas populares se asume que con Junts «no hay nada que hacer», ya que apoyar una iniciativa que desbanque a Pedro Sánchez para dar paso a un escenario condicionado por el PP y Vox dejaría a Puigdemont desprotegido ante los ataques de sus rivales directos en el bloque independentista (ERC y Aliança Catalana).
De la seducción al ataque en el Cercle d’Economia
Este cambio de rumbo quedó patente durante el reciente discurso de Feijóo ante el empresariado catalán en el Cercle d’Economia en Barcelona. Lejos de buscar la complicidad de Junts, el líder del PP endureció notablemente su discurso frente al independentismo, advirtiendo que «ya no le engañan» y asegurando que no piensa «pedir favores ni tampoco regalarlos».
Según explican fuentes internas de la formación, el objetivo de Feijóo ya no es la cúpula de Junts, sino disputarle directamente su espacio político y captar a sus votantes. El PP considera que existe una brecha explotable dentro del electorado de Puigdemont, especialmente entre aquellos sectores moderados o del ámbito empresarial descontentos con la política económica del Gobierno central, la presencia de Yolanda Díaz en el Ministerio de Trabajo o los recientes escándalos de corrupción del PSOE.
El PNV y Junts: el objetivo es el desgaste institucional
La estrategia de erosión no se limita a Cataluña; se extiende también al País Vasco con el PNV. Ambas formaciones nacionalistas de derechas han cerrado la puerta a la moción de censura propuesta por Génova —el presidente del PNV, Aitor Esteban, llegó a ironizar señalando que ni siquiera ha hablado con Feijóo—.
Ante la falta de números para que la iniciativa prospere, la dirección nacional del PP ha decidido mantener viva la opción de la moción de censura como una herramienta de presión política constante. Los populares buscan desgastar la coherencia de Junts y el PNV ante sus propios electores, afeándoles que mantengan su apoyo parlamentario a Pedro Sánchez a pesar del contexto de deterioro institucional.
Paz interna en el PP catalán: Este endurecimiento de la línea frente al independentismo ha servido también para pacificar las relaciones entre Génova y el líder del PP en Cataluña, Alejandro Fernández. Fernández, que siempre se opuso de forma tajante a cualquier contacto con Junts, será reelegido en su cargo en el próximo congreso autonómico del partido el 27 de junio, consolidando el nuevo rumbo estratégico.













