La portavoz parlamentaria del Grupo Popular, Ester Muñoz, ha cargado con dureza contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras el debate sobre corrupción celebrado este miércoles en el Congreso de los Diputados. En declaraciones en los pasillos de la Cámara Baja, Muñoz ha asegurado que el jefe del Ejecutivo «humilló» a sus socios parlamentarios durante la sesión plenaria porque se sabe «impune» y es consciente de que el bloque de la investidura no le dejará caer.
Para las filas populares, la sesión de control evidenció un desprecio absoluto tanto hacia los grupos que sostienen al Gobierno como hacia el conjunto de la ciudadanía, después de que el presidente evitara asumir cualquier tipo de responsabilidad política por los casos que afectan a su entorno y a su partido.
Críticas a la actitud de Sánchez: «Con la mano en el bolsillo»
Muñoz ha calificado la jornada parlamentaria de «humillante» y ha puesto el foco en la actitud y el lenguaje no verbal exhibido por el líder del Ejecutivo desde la tribuna de oradores.
«La forma en la que salió, la chulería con la que les habló, su propia imagen física, con la mano en el bolsillo. Creo que reflejaba perfectamente el desprecio que siente por ellos», ha enfatizado la portavoz del PP.
A juicio de la diputada popular, los gestos de Sánchez son propios de alguien que «cree que tiene la sartén por el mango a pesar de estar rodeado de toda la corrupción» y que se «ríe» de las fuerzas políticas que le brindan su apoyo.
El PP señala la contradicción de los socios de investidura
El principal reproche del Partido Popular se ha dirigido también hacia los propios socios parlamentarios del PSOE, a quienes Muñoz ha acusado de mantener una doble moral frente a los escándalos que salpican a los socialistas.
Según la portavoz popular, estas formaciones «no paran de repetir que harán todo lo posible para que este Gobierno no caiga», un escenario que Sánchez utiliza a su favor. «Él sabe que es completamente impune», ha apostillado Muñoz, afeando que los aliados del Ejecutivo sigan sosteniéndolo en el poder a pesar de que, en sus discursos, califiquen la situación de «indignante» y «grave» y defiendan que «la izquierda no es así».
















