La portavoz popular, Ester Muñoz, apela a la «ética» de los aliados del bloque de investidura tras la imputación de Zapatero y descarta la moción de censura por falta de apoyos.
La imputación judicial del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por el caso Plus Ultra ha reactivado la ofensiva del Partido Popular en el Congreso. La portavoz parlamentaria de los populares, Ester Muñoz, ha lanzado un órdago directo a los aliados que sostienen a Pedro Sánchez, retándoles a demostrar «coherencia» y a decidir públicamente hasta cuándo están dispuestos a mantener su apoyo al Ejecutivo y cuánto más van a «tragar».
Este movimiento estratégico del PP busca situar el foco de la responsabilidad sobre los partidos que conforman la mayoría de investidura. Aunque Vox ha vuelto a exigir con insistencia la presentación de una moción de censura tras las últimas novedades judiciales, Muñoz ha enfriado esa posibilidad argumentando una cuestión de puro realismo numérico: la oposición no cuenta con los votos necesarios en la Cámara Baja, por lo que la continuidad del Gobierno depende única y exclusivamente de sus socios.
La dirigente popular ha incidido en el desgaste ético que, a su juicio, sufren las formaciones que respaldan al PSOE. Según Muñoz, los propios votantes de estos partidos asisten «circunspectos» a la situación actual y no entienden la contradicción de haber exigido históricamente «gobiernos limpios» para terminar sosteniendo al que ha definido como «el Gobierno más corrupto de la democracia». Para el PP, el cerco judicial al entorno socialista evidencia que «a Sánchez no le queda nada» y que el proyecto está agotado.
Finalmente, desde el PP han querido desvincularse de la estrategia de los tribunales, negando cualquier conocimiento previo sobre la imputación de Zapatero y descartando solicitar medidas cautelares por el momento. Asimismo, Muñoz ha aprovechado para restar credibilidad a los movimientos de la izquierda independentista, calificando de «incoherencia» el intento de Gabriel Rufián (ERC) de liderar un frente unitario de las izquierdas en un país del que busca desconectar.















