Sectores del PSOE han mostrado su desconcierto e incomodidad ante el argumentario fijado por el Gobierno para explicar la gestión de la crisis migratoria de Ceuta. Tras la desclasificación de documentos del CNI sobre avisos previos, parlamentarios socialistas admiten la dificultad de defender la postura oficial sobre la ciudad autónoma.
La gestión política de la crisis migratoria acontecida en Ceuta ha generado división e inquietud en el seno del PSOE. Tras la desclasificación este miércoles de 40 documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) —que reflejan avisos previos a la Delegación del Gobierno sobre intentos de entrada y señalan la actitud «negligente» de Marruecos—, diversos parlamentarios y dirigentes territoriales consideran que el argumentario oficial es «difícil de defender».
Las discrepancias internas han aumentado ante las diferencias entre la versión presidencial, que sostiene que ninguna información permitía prever la magnitud de las entradas a la ciudad autónoma, y las alertas formales contenidas en las actas desclasificadas. Mientras desde Ferraz y sectores próximos a la dirección se recalca que las informaciones recibidas eran habituales en zonas de frontera y no predecían la llegada de más de 70.000 personas, otros diputados califican la estrategia comunicativa del Ejecutivo de insostenible.
A las dudas sobre el papel de Marruecos y la falta de anticipación se suman las críticas internas por las declaraciones de algunos ministros hacia la investigación judicial. Dirigentes como el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, han elevado el tono en público calificando lo sucedido como «uno de los grandes desastres de gestión».
Frente al ambiente de repliegue y prudencia entre los representantes socialistas en el Congreso, los sectores del partido que respaldan la actuación del Gobierno reclaman acelerar las reubicaciones de los migrantes que permanecen en Ceuta y trasladar la atención mediática hacia la resolución de la situación en la ciudad autónoma.








