Un estudio liderado por investigadores de Lleida con 70.000 mujeres revela que el cambio en los patrones de ingesta y sueño altera los resultados del test de O’Sullivan, provocando tratamientos innecesarios.
El próximo 17 de febrero de 2026 comenzará el mes sagrado del Ramadán. Para millones de personas, esto implica un ayuno estricto desde el alba hasta el ocaso, una práctica que, según una reciente investigación del Institut de Recerca Biomèdica de Lleida (IRBLleida) y el Hospital Arnau de Vilanova, está interfiriendo directamente en la precisión de los diagnósticos de diabetes gestacional.
La evidencia: Más diagnósticos, pero no más casos
El estudio retrospectivo, publicado en la revista BMC Medicine, analizó datos de 70.000 mujeres de países de mayoría musulmana residentes en Cataluña entre 2010 y 2019. Los resultados son reveladores:
- Tasa de diagnóstico en Ramadán: 12,8%.
- Tasa el resto del año: 8,84%.
- El factor diferencial: Este incremento del 31% en los positivos solo se dio en mujeres musulmanas; el grupo de control (mujeres no musulmanas) mantuvo cifras estables durante todo el año.
La Dra. Marta Hernández, jefa de Endocrinología del hospital leridano, aclara que este repunte no significa que haya más enfermas, sino que se está produciendo un sobrediagnóstico debido a que las pruebas se realizan en condiciones fisiológicas inestables.
¿Por qué fallan las pruebas?
El diagnóstico de la diabetes gestacional se basa en el test de O’Sullivan (una ingesta de 50g de glucosa y medición tras una hora). Para que sea fiable, se requiere:
- Estabilidad en los horarios de sueño.
- Regularidad en las ingestas previas.
- Tiempos de ayuno controlados.
Durante el Ramadán, el metabolismo se adapta a largos periodos de ayuno y a ingestas copiosas nocturnas, lo que altera la respuesta del cuerpo a la sobrecarga de azúcar del test, disparando los falsos positivos.
Consecuencias de un falso positivo
Un error en el diagnóstico no es inocuo. Las mujeres etiquetadas erróneamente como diabéticas se enfrentan a:
- Dietas estrictas e innecesarias que pueden generar estrés.
- Controles de glucosa constantes (pinchazos diarios).
- Seguimiento médico más pesado y medicalización del embarazo.
- Antecedentes médicos: El diagnóstico queda en el historial, marcándolas como pacientes con mayor riesgo futuro de diabetes tipo 2.
La recomendación: Reprogramar las pruebas
Ante esta evidencia, los investigadores han comenzado a transmitir una instrucción clara a las matronas de Lleida, con el objetivo de extenderla a todo el sistema público: evitar realizar el test de O’Sullivan durante el mes de Ramadán.
«Es fundamental que el personal sanitario tenga en cuenta el contexto cultural. Si el test coincide con el Ramadán, lo ideal es adelantarlo o retrasarlo para asegurar que los niveles de glucemia sean reales», afirma la Dra. Hernández.
Aunque las embarazadas están exentas del ayuno si así lo desean, los médicos constatan que la mayoría decide seguir la tradición, por lo que la adaptación del calendario clínico es la vía más eficaz para optimizar la atención.



















