El creador de contenido gastronómico CociTuber ha presentado una denuncia ante las autoridades tras ser víctima de una agresión física en el municipio cántabro de Comillas. Según ha relatado el propio afectado a través de sus canales digitales, los hechos fueron perpetrados por los responsables de un establecimiento hostelero al que había calificado desfavorablemente en un vídeo publicado en septiembre de 2024.
El creador de contenido gastronómico conocido como CociTuber ha hecho pública la presentación de una denuncia ante la Guardia Civil tras haber sufrido una agresión en la localidad de Comillas, situada en Cantabria. De acuerdo con el testimonio facilitado por el ‘tiktoker’ en sus plataformas digitales, la agresión física y verbal fue efectuada por los responsables de un local de hostelería del municipio al que en su día se refirió como «el peor restaurante de España».
El suceso se produjo mientras el informador gastronómico realizaba grabaciones en la vía pública de la citada villa cantábrica. Según detalló el agredido en la narración de los acontecimientos, fue abordado de manera violenta en la plaza del pueblo: «Un tío enorme me agarra del cuello, me empieza a llamar de todo, me pega un puñetazo en la espalda y me tira al suelo». Durante la secuencia de los hechos, la intervención de su primo resultó determinante para apartar al agresor. Posteriormente, el afectado empleó su dispositivo móvil para registrar en vídeo el tramo final del altercado, en el que se observa a un grupo de personas increpándole y persiguiéndole.
Hoy me han agredido en plena calle en Comillas. Estaba grabando uno de mis vídeos habituales sobre la ciudad. Un vídeo bonito, hablando de Comillas, de sus calles, de su gastronomía, de sus restaurantes y, sobre todo, de su gente. Iba andando y grabándome cuando, al meterme por una calle, un hombre se acercó por detrás, me agarró con muchísima fuerza del cuello, comenzó a insultarme, me golpeó por la espalda y acabé en el suelo. Al principio ni siquiera entendía qué estaba pasando. Después me di cuenta de quién era. Era un hostelero de Comillas cuyo establecimiento visité hace aproximadamente cuatro años y sobre el que publiqué una reseña negativa. Aquella reseña fue negativa porque mi experiencia fue negativa. La paella estaba muy mal, la tarta de manzana también y la hamburguesa, desde mi punto de vista, era prácticamente incomible. Eso fue lo que conté entonces. Ni más ni menos. Con el paso de los años, ese establecimiento ha aparecido además en diferentes medios de comunicación por sus malas valoraciones y ha ido cambiando de nombre en distintas ocasiones. Pero hoy no quiero hablar de aquella comida. Quiero hablar de algo muchísimo más grave. Porque una reseña, por dura que sea, nunca puede justificar una agresión. Después del primer ataque la situación continuó con insultos y más enfrentamientos. Mi primo y un amigo tuvieron que intervenir para separarnos y protegerme. Y sinceramente, no quiero pensar qué habría pasado si ellos no hubieran estado allí. El daño en el cuello ha sido importante. Me duele muchísimo y me han hecho bastante daño, así que después de lo ocurrido he tenido que acudir al hospital para que me atendieran y realizaran el correspondiente parte de lesiones. También he presentado una denuncia ante la Guardia Civil. Hay testigos de lo ocurrido y, además, existen vídeos grabados de buena parte de la situación, que serán aportados donde corresponda. No estoy contando esto únicamente en Instagram. Lo ocurrido está denunciado y seguirá ahora el procedimiento que tenga que seguir. Llevo años recorriendo España, entrando en miles de restaurantes y haciendo reseñas. Algunas son maravillosas y otras son negativas. Entiendo perfectamente que a un hostelero pueda no gustarle una crítica. Entiendo que pueda enfadarse. Entiendo incluso que pueda pensar que estoy completamente equivocado. Lo que jamás voy a entender ni aceptar es que alguien crea que por una reseña tiene derecho a agarrarte del cuello, golpearte y tirarte al suelo años después. Hoy estaba en Comillas precisamente para hacer un vídeo bonito de este pueblo. Y quiero dejar algo muy claro: lo ocurrido con unas personas concretas no representa a Comillas, ni a su hostelería, ni a su gente. Pero tampoco voy a callarme lo que ha ocurrido. Las diferencias se discuten. Las críticas se responden. Las reseñas se rebaten. La violencia no. Y después de miles de restaurantes visitados y miles de kilómetros recorriendo España, hoy ha sido uno de esos días en los que entiendes que detrás de una cámara también hay una persona. Una persona que simplemente estaba andando por la calle haciendo su trabajo. Gracias especialmente a mi primo y a mi amigo por estar allí. Porque hoy, de verdad, su presencia fue mucho más importante de lo que ellos seguramente imaginan. Ahora serán la Guardia Civil, los médicos y, si corresponde, la Justicia quienes se encarguen del resto.
Tras la agresión, el creador de contenido acudió a las dependencias de la Guardia Civil para formalizar la correspondiente denuncia antes de trasladarse a su establecimiento hotelero, desde donde grabó un comunicado para explicar la situación vivida a sus seguidores. «Han venido todos a buscarme. Menos mal que mi primo me ha podido proteger porque el tío me quería matar», afirmó el ‘tiktoker’, reconociendo haber sentido «mucho miedo» durante el enfrentamiento.
El origen de la disputa se remonta a septiembre de 2024, fecha en la que CociTuber acudió al negocio hostelero para evaluar sus servicios. En sus explicaciones actuales, el profesional señaló que en aquel momento no recordaba los detalles del lugar, pero precisó que el establecimiento acumula puntuaciones medias de entre 1,1 y 1,2 en las plataformas de opiniones online, cambiando con frecuencia de denominación comercial y habiendo sido objeto de atención periodística de forma previa por sus valoraciones.
Respecto al contenido de aquella evaluación crítica, el comunicador defendió el carácter objetivo y honesto de sus apreciaciones sobre la calidad del servicio, la salubridad y los costes del local. «Yo fui, la reseña fue mala, se comía fatal, estaba todo malísimo», recordó, haciendo mención explícita a detalles constatados durante su estancia, como la presencia de repostería con ocho días de conservación —según le indicó el propio camarero— o una paella que definió como incomestible.
CociTuber concluyó sus manifestaciones condenable los métodos empleados por los responsables del negocio y reivindicando el diálogo frente al uso de la violencia en el ámbito de la crítica gastronómica: «Creo que no me merezco esto. Las cosas se pueden hablar, pero no se puede venir así. Una cosa es ser mal hostelero y otra cosa es ser unos malnacidos».
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