La tensión en Oriente Medio y el impacto sobre el transporte energético han encendido las alarmas en Europa por un posible desabastecimiento de combustibles, especialmente de queroseno. En este contexto, España ha elevado tanto la producción como las importaciones de este carburante para afrontar con mayor margen un escenario de crisis.
La crisis abierta en Oriente Medio ha vuelto a poner bajo presión el mercado energético internacional. El bloqueo del estrecho de Ormuz ha afectado al transporte de crudo y gas natural, impulsando los precios de la energía y generando preocupación entre gobiernos, empresas y consumidores.
Más allá del encarecimiento de los combustibles y de la electricidad, uno de los principales temores es que puedan producirse problemas de suministro en las próximas semanas. La Agencia Internacional de la Energía ya ha advertido de que las reservas de petróleo podrían agotarse en un plazo de varias semanas si la situación se agrava.
La preocupación es especialmente elevada en el caso del queroseno, combustible clave para la aviación. De hecho, la Comisión Europea trabaja en distintos escenarios de contingencia ante la posibilidad de que Europa tenga que enfrentarse a una falta de este producto.
En España, el sector energético reconoce que el riesgo existe. El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, señaló durante la Junta General de Accionistas de la compañía que Europa podría vivir situaciones complejas de suministro de productos energéticos. No obstante, también defendió que España parte de una posición más sólida que otros países por su capacidad de refino y por contar con grandes instalaciones industriales.
Los datos de Cores reflejan ese refuerzo. La producción bruta de refinería en España alcanzó en marzo los 5,33 millones de toneladas, un 4,5 % más que en el mismo mes del año anterior. Sin embargo, en el acumulado anual la producción se situó en 14,51 millones de toneladas, lo que supone una caída del 2,9 % frente al ejercicio previo.
En el caso concreto del queroseno, la tendencia es distinta. La producción nacional llegó en marzo a 931.000 toneladas, un incremento interanual del 9,1 %. En los tres primeros meses del año, la producción acumulada alcanzó los 2,46 millones de toneladas, un 2,5 % más.
España también ha aumentado sus compras al exterior. Las importaciones de queroseno se situaron en marzo en 220.000 toneladas, un 41,7 % más que un año antes. En el acumulado anual, las importaciones llegaron a 539.000 toneladas, con un avance del 22 %.
Aunque las exportaciones también crecieron, el país continúa importando más queroseno del que vende fuera. En marzo, las exportaciones alcanzaron las 77.000 toneladas, mientras que en el conjunto del año sumaron 183.000 toneladas.
Con estos datos, el saldo neto entre importaciones y exportaciones muestra que España está reteniendo más queroseno que el año anterior. En marzo, la diferencia negativa fue de 143.000 toneladas, un 21,2 % más, mientras que en el acumulado anual alcanzó las 356.000 toneladas, con un aumento del 17,5 %.
Este incremento de la producción y de las importaciones refleja el intento de España por blindarse ante un posible escenario de escasez en Europa, en un momento en el que la seguridad energética vuelve a situarse como una prioridad estratégica.














