Un estudio revela que el teletrabajo ha cambiado la forma en que los empleados afrontan una enfermedad leve. En España, el 17,2 % de los trabajadores en remoto asegura que continúa trabajando desde la cama cuando se encuentra mal, mientras que solo el 10,5 % solicita la baja médica.
El teletrabajo se ha asentado en España como una modalidad laboral habitual, pero también ha abierto nuevos debates sobre los límites entre la vida personal, el descanso y las obligaciones profesionales.
Un reciente análisis elaborado por iGaming.com señala que muchos empleados en remoto continúan trabajando incluso cuando están enfermos. Según los datos del estudio, el 17,2 % de los teletrabajadores en España reconoce que desempeña sus tareas desde la cama cuando sufre alguna indisposición.
La mayoría, sin embargo, mantiene su rutina habitual frente al ordenador. El informe indica que el 65,1 % de los trabajadores a distancia sigue conectado desde su puesto de trabajo en casa, aunque no se encuentre en buenas condiciones físicas.
La investigación se realizó a partir de las respuestas de 4.000 empleados en remoto de Reino Unido, Alemania, Italia y España. En el caso español, los datos muestran una baja tendencia a solicitar incapacidad temporal. Solo el 10,5 % de los encuestados afirma pedir la baja cuando tiene un problema médico, el porcentaje más bajo entre los países analizados.
El estudio también apunta a una posible relación entre este comportamiento y el nivel de vigilancia empresarial. España aparece como el país con mayor grado de supervisión dentro de la muestra. Un 64,8 % de los trabajadores consultados asegura que su empresa controla de cerca su rendimiento y su conexión durante la jornada.
Otro dato relevante es que el 45,8 % de los empleados afirma que se ausenta menos por motivos de salud desde que trabaja desde casa. Aunque esta reducción podría parecer positiva, los expertos advierten de que no necesariamente significa que los trabajadores estén más sanos.
Por el contrario, el informe sugiere que el teletrabajo puede estar favoreciendo el llamado presentismo digital, una práctica en la que los empleados siguen cumpliendo con sus tareas pese a no estar en condiciones adecuadas para trabajar.
Este fenómeno refleja uno de los principales desafíos del trabajo remoto: garantizar la flexibilidad sin convertir el hogar en un espacio donde resulte cada vez más difícil desconectar, descansar o recuperarse de una enfermedad.














