El Gobierno prohíbe el uso de las bases de Rota y Morón y el sobrevuelo de aeronaves vinculadas a la operación ‘Furia Épica’, liderada por EE. UU. e Israel.
En un movimiento que refuerza su postura de rechazo a la escalada bélica en Oriente Próximo, el Gobierno de España ha ordenado este lunes, 30 de marzo de 2026, el cierre total de su espacio aéreo para cualquier aeronave que participe, directa o indirectamente, en la operación militar contra Irán.
La medida, adelantada por El País, supone un paso más en la crisis diplomática abierta tras el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero. Con esta decisión, España no solo deniega el uso de las bases de utilización conjunta de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) para esta ofensiva, sino que prohíbe también el sobrevuelo de su territorio a aviones estadounidenses desplegados en terceros países, como el Reino Unido o Francia.
Un veto «total» con una única excepción
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya había anticipado esta firmeza durante su comparecencia en el Congreso el pasado miércoles, calificando la intervención de «guerra ilegal». Los puntos clave del bloqueo son:
- Denegación de planes de vuelo: Se han rechazado todos los operativos relacionados con la operación ‘Furia Épica’, incluyendo no solo cazas de combate, sino también aviones de reabastecimiento en vuelo (cisterna).
- La excepción de emergencia: El Ministerio de Defensa solo autorizará el tránsito o aterrizaje en territorio nacional en casos de extrema emergencia técnica o humanitaria del aparato.
- El Estrecho de Gibraltar: A pesar del cierre del espacio aéreo soberano, los bombarderos estadounidenses están utilizando el Estrecho de Gibraltar —vía de paso internacional— para sortear el veto español en sus misiones de larga distancia.
Impacto en la aviación y las bases
La decisión ha tenido consecuencias inmediatas. Según datos de seguimiento de vuelo, una quincena de aviones cisterna de EE. UU. ya han sido trasladados desde las bases españolas hacia Ramstein (Alemania) y bases en Francia.
Mientras tanto, el sector civil también sufre el impacto colateral. Aeropuertos como el de Teruel se han convertido en «parkings» improvisados para aerolíneas comerciales (como Qatar Airways) que han tenido que dejar en tierra parte de su flota debido al caos en las rutas del Golfo Pérsico, donde el tráfico aéreo ha caído hasta un 80% en ciertos corredores.




















