En la recta final de la campaña, el líder del PP endurece su discurso contra la formación de Abascal para marcar distancias y atraer al electorado moderado.
Alberto Núñez Feijóo ha decidido cambiar de marcha en la última semana de campaña electoral. El líder del Partido Popular ha lanzado este domingo uno de sus ataques más directos y personales contra Vox, tratando de desarticular el discurso de la formación ultra y presentándose como la única alternativa de «gestión real» frente a la «retórica vacía».
Crítica a la «inexperiencia» de Vox
Durante su intervención, Feijóo fue tajante al cuestionar la capacidad de mando de sus actuales socios en diversos gobiernos autonómicos y municipales. El líder popular subrayó que la política no debe basarse en la superioridad moral, sino en la eficacia administrativa:
«Gobernar no es dar lecciones a todo el mundo y no haber resuelto un problema en tu vida», sentenció Feijóo, en una clara alusión a los cuadros de Vox que carecen de trayectoria en la gestión pública.
Distanciamiento en política exterior
Más allá de la gestión interna, Feijóo ha querido marcar una línea roja en el ámbito internacional, un terreno donde las posturas de Vox suelen ser más estridentes. En un movimiento para captar el voto de centro y proyectar una imagen de hombre de Estado, el presidente del PP aseguró estar tajantemente «en contra de la guerra y a favor de la paz», buscando desmarcarse de cualquier posicionamiento belicista o radical que pueda atribuirse al bloque de la derecha.
Estrategia de cierre de campaña
Este endurecimiento del discurso responde a la estrategia de «voto útil» que el PP está impulsando en los últimos días previos a las urnas. Los puntos clave de su mensaje son:
- Experiencia frente a ruido: Reivindicar sus años de gestión en Galicia como aval.
- Moderación: Presentarse como un perfil previsible y equilibrado frente a la «incertidumbre» que, según los populares, genera Vox.
- Autonomía: Demostrar que el PP no está «secuestrado» por las exigencias de la formación de Santiago Abascal.
Con este movimiento, Feijóo busca movilizar a los indecisos que temen una excesiva dependencia de la ultraderecha, dejando claro que su objetivo es un gobierno en solitario que no necesite «lecciones» de terceros.




















