El Parlamento francés da luz verde a una ley pionera que prohibirá el acceso a los menores a partir del 1 de septiembre, imponiendo a las plataformas la responsabilidad de verificar la edad.
Francia ha dado un paso definitivo en la regulación digital al convertirse en el primer país europeo en prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años. La medida, respaldada ampliamente tanto en el Senado (243 votos a favor y 2 en contra) como en la Asamblea Nacional (279 a favor y 81 en contra), supone un hito impulsado por el presidente Emmanuel Macron en el tramo final de su mandato. Con esta norma, el país galo se posiciona además como el segundo Estado del mundo en aplicar un veto legal de estas características, siguiendo los pasos de Australia.
Entrada en vigor y plazos de adaptación
La legislación entrará en vigor el próximo 1 de septiembre, coincidiendo con el inicio del nuevo curso escolar:
- Nuevos usuarios: A partir del 1 de septiembre, los menores de 15 años no podrán crear cuentas en las plataformas afectadas.
- Cuentas existentes: Las empresas tecnológicas dispondrán de un margen adicional de cuatro meses para identificar y eliminar los perfiles ya activos de menores de esa edad.
- Dispositivos en las aulas: La ley amplía además la prohibición del uso de teléfonos móviles a los institutos, extendiendo una medida que ya regía en las escuelas y centros de primer ciclo de secundaria.
«Las mentes de nuestros hijos no están en venta. Ni a las plataformas estadounidenses ni a las redes chinas. Sus sueños no deben ser dictados por algoritmos», defendió Emmanuel Macron tras la aprobación del texto.
Un reto técnico y jurídico centrado en las plataformas
El texto no fija sanciones para los menores ni para sus familias; todo el peso legal recae sobre las compañías tecnológicas, que deberán garantizar el control de edad. La norma no enumera redes sociales concretas, sino que remite a la definición europea de «servicio de redes sociales», excluyendo explícitamente enciclopedias online y portales educativos o científicos.
Sin embargo, el despliegue técnico genera dudas en el sector y en la oposición sobre su viabilidad real a corto plazo:
- Delimitación de servicios: Aunque aplicaciones como TikTok, Instagram o Snapchat quedarán sujetas a la prohibición, en otras plataformas como YouTube o WhatsApp la restricción podría aplicarse solo a funcionalidades específicas (como publicar contenidos o acceder a canales).
- Verificación de edad: Giant del sector como Meta han cuestionado el envío de documentos de identidad a cada aplicación por los riesgos de privacidad, sugiriendo que la verificación se realice a nivel del propio teléfono (smartphone).
- Posible recurso constitucional: El grupo socialista en la Asamblea estudia recurrir la norma ante el Consejo Constitucional para aclarar la definición de los servicios afectados, si bien la impugnación no tendría por qué modificar la fecha del 1 de septiembre.
El contexto internacional y la ola regulatoria
La decisión de París se enmarca en un debate global sobre el impacto de los algoritmos en los jóvenes. En España, el Gobierno anunció en febrero su intención de fijar el límite en los 16 años, sumándose a la denominada «Coalición de los Digitalmente Dispuestos» (junto a países como Alemania, Grecia, Italia o Noruega). Por su parte, la Comisión Europea ultima propuestas para regular un acceso progresivo según la edad tras la recomendación de un comité de expertos de prohibir las redes —y los asistentes de IA— a menores de 13 años.


















