La cúpula actual evita salir en defensa del expresidente tras las nuevas acusaciones del extesorero y subraya una ruptura total con el pasado judicial de la formación.
El Partido Popular ha decidido levantar un «muro de contención» entre su dirección actual y los fantasmas de la corrupción que han vuelto a emerger esta semana. Tras la reciente «andanada» de Luis Bárcenas —quien ha reactivado sus ataques contra la antigua cúpula conservadora—, la sede de la calle Génova ha optado por una estrategia de desvinculación absoluta, evitando defender públicamente la figura de Mariano Rajoy.
Una ruptura generacional y ética
Fuentes de la dirección nacional han sido tajantes al ser consultadas por las declaraciones del extesorero. El mensaje que emana de la cúpula popular busca proteger las siglas actuales de procesos que consideran «etapas superadas»:
- Distanciamiento explícito: «El PP de 2026 no es Kitchen ni es Gürtel», insisten desde Génova, recalcando que la estructura, las personas y los procedimientos de control interno nada tienen que ver con los de hace una década.
- Silencio sobre Rajoy: Resulta significativo que, ante las graves acusaciones de Bárcenas, no se haya producido una defensa cerrada del expresidente del Gobierno. La consigna parece ser dejar que las explicaciones, si fueran necesarias, corran a cargo de los protagonistas de aquella época.
El factor Bárcenas en el calendario judicial
La reaparición de Luis Bárcenas no es casual. Sus nuevas revelaciones coinciden con un momento de máxima intensidad judicial y política, lo que ha obligado al equipo de la dirección actual a redoblar sus esfuerzos por proyectar una imagen de renovación y transparencia.
La estrategia de Génova: «No vamos a dedicar ni un minuto de nuestro tiempo a comentar cuestiones de hace quince años. Nuestra prioridad es la alternativa de Gobierno y los problemas reales de los españoles en 2026», señalan voces autorizadas del partido.
El riesgo del «pasado persistente»
A pesar del esfuerzo por marcar distancias, la dirección es consciente de que el goteo de informaciones sobre tramas pasadas supone un desgaste reputacional difícil de frenar. El objetivo de la actual cúpula es que cualquier responsabilidad derivada de los casos Kitchen o Gürtel quede acotada a una «etapa anterior», evitando que el ruido judicial interfiera en la agenda parlamentaria y electoral del presente año.
Con este movimiento, el PP de 2026 intenta pasar página de forma definitiva, aunque ello implique dejar al margen de su paraguas protector a figuras que, hasta hace poco, eran los pilares fundamentales de la formación.



















