Nueve años después de que se perdiera el rastro de Francisca Cadenas en un corto trayecto de apenas 50 metros, el misterio ha quedado resuelto. Uno de los dos hermanos detenidos esta semana en Hornachos ha confesado ser el autor de la muerte de la vecina pacense, poniendo fin a casi una década de incertidumbre y dolor en la localidad.
Confesión y exculpación
Juli G.S., de 50 años, ha asumido la responsabilidad del crimen ante la Guardia Civil. En su declaración, el arrestado ha exculpado formalmente a su hermano, Lolo G.S. (57 años), asegurando que este no tuvo participación en los hechos.
La coartada de Lolo ha sido clave para los investigadores: la noche del 9 de mayo de 2017, mientras Francisca desaparecía en el callejón que hoy lleva su nombre, él se encontraba en el hospital acompañando a su padre. Curiosamente, los vecinos recuerdan que Lolo se unió a las batidas de búsqueda aquella misma noche tras regresar del centro médico.
El hallazgo: bajo las losas del patio
La resolución del caso se precipitó tras el hallazgo de restos óseos en la vivienda de los hermanos, ubicada en el número 3 de la calle Nueva, a escasos metros del domicilio de la víctima.
- Ubicación: Los restos estaban enterrados bajo unas losas en un patio interior, ocultos en una zona con macetas y una lavadora.
- Identificación: La Guardia Civil confirmó en pocas horas que el ADN correspondía a Francisca Cadenas.
Nueve años de convivencia con el sospechoso
La familia de Francisca y los 3.300 vecinos de Hornachos han convivido durante casi una década con los ahora señalados. «Mi primo siempre lo supo», declaraba David Meneses, sobrino de la víctima, visiblemente aliviado tras la confesión. «Ahora lo que queremos es poder hacerle un funeral y que descanse de una vez».
Cronología del caso:
- 2017: Desaparece Francisca tras dejar a una niña con sus padres a pocos metros de su casa.
- 2019: El caso se archiva provisionalmente por falta de pruebas.
- 2024: Un auto de medidas cautelares reactiva la investigación de la UCO.
- 2026: El registro de la vivienda de los jornaleros revela el cadáver y culmina en la confesión.
El despliegue de medio centenar de agentes de la UCO y la Comandancia de Badajoz continúa en la zona realizando registros adicionales, mientras el pueblo asimila que el asesino estuvo siempre a dos casas de distancia.














