El presidente de la ciudad autónoma cifra las entradas irregulares en unas 400 personas, destaca la actuación policial y alerta de un incremento del 80% en los menores no acompañados.
El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha valorado la compleja situación migratoria que atraviesa la ciudad autónoma, estimando que un máximo de 400 migrantes en situación irregular habrían logrado acceder al territorio español durante la jornada del jueves. Imbroda ha enmarcado estos hechos en un «efecto simpatía» respecto a los acontecimientos registrados en Ceuta, aunque ha matizado que la magnitud de los sucesos en ambas regiones no resulta comparable. El cierre del paso de Beni-Enzar y la vigilancia en el Dique Sur continúan marcando la actualidad tras los intentos de salto a la valla por vía terrestre y marítima.
Durante sus declaraciones, el jefe del Ejecutivo melillense ha elogiado la intervención de las fuerzas y cuerpos de seguridad, incluyendo a la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Policía Local, asegurando que el dispositivo de contención ha actuado de manera efectiva ante los intentos de cruce fronterizo. Pese a ello, Imbroda ha manifestado su preocupación por la saturación de los servicios asistenciales, denunciando un aumento del 80% en el volumen de menores extranjeros no acompañados acogidos por la administración local a lo largo de los últimos dos meses.
El dirigente autonómico atribuye esta presión asistencial y el repunte en la llegada de migrantes a lo que considera un «efecto llamada» propiciado por el Gobierno central de Pedro Sánchez. Según Imbroda, medidas como las regularizaciones extraordinarias y las resoluciones judiciales del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente o rechazos en frontera para quienes acceden a nado han condicionado la movilidad en el perímetro fronterizo, complicando la gestión de la seguridad nacional en la frontera sur.
















