Las autoridades iraníes han ordenado el bloqueo de esta estratégica vía por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial, elevando al máximo la tensión geopolítica tras la reciente muerte del líder supremo.
La inestabilidad en Oriente Próximo ha alcanzado un punto crítico. Tras el fallecimiento de Jameneí y la escalada de violencia provocada por los ataques lanzados este fin de semana por Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, el régimen de Teherán ha confirmado el cierre del estrecho de Ormuz. Esta decisión, de consecuencias inciertas para la economía global, viene acompañada de una advertencia directa: cualquier embarcación que intente cruzar esta vía será atacada.
Amenaza directa de la Guardia Revolucionaria
La confirmación oficial ha llegado a través de Ebrahim Jabari, alto asesor del comandante en jefe de la Guardia, quien en declaraciones a la televisión estatal iraní ha sido tajante: «El estrecho está cerrado. Si alguien intenta pasar, los héroes de la Guardia Revolucionaria y la marina regular incendiarán esos barcos».
Este paso marítimo, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, representa un cuello de botella de vital importancia para el suministro energético mundial. Con una anchura de apenas 50 kilómetros en su punto más estrecho, es la ruta obligada para las exportaciones de cinco de los diez mayores productores de crudo del mundo: Irak, Irán, Kuwait, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.
Impacto en el mercado energético mundial
El cierre de esta arteria marítima tiene un potencial impacto devastador en la economía global debido a la magnitud de los recursos que transporta. Según datos de la Agencia de Información sobre Energía de los Estados Unidos (EIA), por el estrecho fluyen diariamente más de 20 millones de barriles de petróleo, cifra que representa cerca del 20% del consumo mundial de líquidos de petróleo.
La EIA ha advertido, además, sobre la fragilidad de esta ruta, subrayando la existencia de «muy pocas alternativas» para la exportación de crudo desde estos países productores en caso de un bloqueo efectivo. La comunidad internacional mantiene una vigilancia estrecha ante este escenario, mientras las tensiones entre Irán y sus adversarios en la región continúan aumentando tras los últimos acontecimientos bélicos.


















