El Gobierno de Meloni aplica una nueva extensión de 15 días tras suspender temporalmente el espacio Schengen, mientras España mantiene los controles recíprocos a los pasajeros italianos.
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ROMA.— El Gobierno de Italia ha anunciado una nueva prórroga de dos semanas para los controles de seguridad e identificación aplicados en puertos y aeropuertos a todos los viajeros que procedan de España. La decisión, adoptada por el Ministerio del Interior italiano tras consultar al Comité de Análisis para la Inmigración y la Seguridad de las Fronteras, representa la tercera extensión consecutiva de una medida implantada el pasado 1 de agosto a raíz del impacto de la crisis migratoria registrada en Ceuta.
El departamento dirigido por Matteo Piantedosi ha justificado la vigencia de las inspecciones atendiendo a «la persistencia de las dificultades ya detectadas» en el enclave español, argumentando que la prioridad de Roma se centra en blindar las fronteras exteriores de la Unión Europea y prevenir posibles amenazas para la seguridad nacional.
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Suspensión del acuerdo Schengen y respuesta diplomática de Madrid
La medida supone una suspensión temporal de la libre circulación garantizada por el tratado de Schengen, circunstancia que el Ejecutivo italiano ya ha notificado formalmente a la Comisión Europea y al resto de socios comunitarios. Desde su entrada en vigor a principios de agosto, el dispositivo ha supuesto el control de más de 180.000 pasajeros, la denegación de entrada a 31 personas y la detención de otras seis en terminales italianas.
En respuesta a la postura de Roma, el Gobierno de España ha aplicado el principio de reciprocidad manteniendo también controles aleatorios a los viajeros que arriban desde aeropuertos y puertos italianos. La prórroga acentúa la tensión diplomática abierta semanas atrás, cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores español tildó de «absurda» la postura transalpina, al tiempo que la cancillería italiana calificó la réplica de Madrid de «inútilmente agresiva».








