Los ministros de Interior de la Unión Europea celebrarán este martes una reunión extraordinaria para analizar la crisis migratoria de Ceuta y buscar una respuesta común. El encuentro llega en medio de fuertes discrepancias entre los socios europeos, con varios gobiernos críticos con la política española y otros países que rechazan cualquier intento de aislar a España dentro del espacio comunitario.
La videoconferencia comenzará a las 10:00 horas y reunirá a los responsables de Interior de los Veintisiete en pleno mes de agosto. La convocatoria se produce después de la entrada de decenas de miles de personas en Ceuta y de la repercusión internacional alcanzada por las imágenes de la frontera.
El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defenderá que España mantiene una política migratoria responsable y ajustada a las normas europeas.
Según la posición trasladada por su departamento, el Gobierno expondrá que su estrategia se basa en la prevención y en la cooperación con países de origen y tránsito como Mauritania, Senegal, Gambia y Marruecos.
Marlaska también destacará que las llegadas irregulares a España descendieron más de un 42% durante 2025, dato con el que tratará de responder a las acusaciones de falta de control fronterizo.
Sánchez pidió a Bruselas una reunión urgente
El encuentro fue solicitado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mediante una carta remitida a las instituciones europeas.
En su mensaje, Sánchez expresó su preocupación por la respuesta de algunos gobiernos y calificó de “asimétricas” las reacciones provocadas por la crisis. También criticó las propuestas para excluir temporalmente a España del espacio Schengen.
El presidente atribuyó parte de esas posiciones a prejuicios, desinformación e intereses políticos, y defendió que no puede ponerse en duda el compromiso español con las obligaciones comunitarias.
Sin embargo, la postura de Madrid chocará con la de otros 22 países cuyos dirigentes enviaron una carta conjunta a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea.
Veintidós países alertan de un posible efecto llamada
Los firmantes vincularon la crisis de Ceuta con determinadas decisiones adoptadas recientemente en España, entre ellas la regularización de un elevado número de migrantes y la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones inmediatas de quienes acceden a nado.
A su juicio, esas medidas pueden actuar como factores de atracción y facilitar el aprovechamiento del sistema europeo de migración y asilo.
Los gobiernos advirtieron además de que podrían reforzar o restablecer controles temporales si detectan desplazamientos irregulares desde España hacia otros Estados miembros.
La carta fue firmada por líderes de países como Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Hungría, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia.
Bruselas pide más vigilancia en las fronteras exteriores
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió una respuesta conjunta y solidaria, aunque reclamó reforzar la vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión.
Von der Leyen valoró positivamente la gestión realizada por España y Marruecos, pero sostuvo que Europa debe hacer más para prevenir entradas irregulares.
Entre las medidas planteadas figuran el desarrollo de sistemas de alerta temprana, una mayor cooperación con terceros países, la lucha contra las redes de tráfico de personas, la aceleración de los retornos y la instalación de barreras físicas cuando sea necesario.
Italia lidera las críticas contra España
El Gobierno italiano se ha convertido en uno de los más críticos con la actuación española. La primera ministra, Giorgia Meloni, anunció controles en puertos y aeropuertos con conexiones con España como medida extraordinaria de seguridad.
Meloni afirmó que las imágenes de Ceuta mostraban los riesgos de una inmigración irregular fuera de control y justificó las medidas como una forma de prevenir posibles consecuencias para Italia.
El Gobierno español respondió llamando a consultas al embajador italiano. Pedro Sánchez recordó que Italia recibe más entradas irregulares que España y exigió respeto a los tratados europeos y a los datos oficiales.
Marlaska calificó la posición italiana de “egoísta” y pidió más solidaridad entre los socios comunitarios. También recordó que Ceuta no pertenece al espacio Schengen, por lo que considera que algunas críticas se basan en interpretaciones equivocadas o en intereses políticos.
Finlandia y Dinamarca endurecen su discurso
Finlandia y Dinamarca también han reclamado medidas contundentes contra España.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, planteó la posibilidad de suspender la cooperación Schengen si no se garantiza el control de las fronteras exteriores.
Desde Finlandia se acusó a España de no proteger adecuadamente la frontera europea y se respaldó la posición defendida por Meloni.
Estas declaraciones han elevado la tensión antes de la reunión y muestran la división existente dentro de la Unión sobre la respuesta que debe darse a la emergencia.
Francia, Portugal y Estonia rechazan aislar a España
Otros gobiernos europeos se han opuesto a cualquier suspensión de Schengen contra España.
Francia ha destacado la buena cooperación con las autoridades españolas en materia migratoria. Su ministro del Interior, Laurent Nuñez, aseguró que no existe ningún motivo para excluir a España del espacio de libre circulación.
Portugal tampoco considera justificado adoptar esa medida, aunque ha advertido de que determinadas políticas españolas podrían generar un efecto llamada.
Estonia fue más contundente y calificó de “traición” la posibilidad de suspender a España, al considerar que supondría abandonar a un socio de la Unión Europea y de la OTAN en plena crisis.
La reunión extraordinaria estará marcada, por tanto, por dos posiciones enfrentadas: los países que reclaman endurecer las medidas contra España y los que defienden una respuesta europea coordinada sin cuestionar su pertenencia al espacio comunitario.
















