Un documento aprobado por un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos se refiere a Ceuta y Melilla como ciudades “administradas por España”, pero “ubicadas en territorio marroquí”. El texto, impulsado por legisladores republicanos, propone que el secretario de Estado, Marco Rubio, fomente un diálogo entre Madrid y Rabat sobre el futuro estatus de ambas ciudades.
La referencia aparece en un informe de 178 páginas elaborado por el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes, órgano encargado de preparar las partidas destinadas a la acción exterior estadounidense y al Departamento de Estado.
En el apartado dedicado a Marruecos, el comité señala que Ceuta y Melilla continúan siendo objeto de una reivindicación territorial por parte de Rabat. La formulación ha generado inquietud porque evita definirlas directamente como ciudades españolas y las sitúa dentro de lo que denomina “territorio marroquí”.
No obstante, el documento no equivale a un reconocimiento oficial por parte del Gobierno de Estados Unidos de las reclamaciones marroquíes sobre las dos ciudades. Tampoco consta que el Departamento de Estado haya abierto conversaciones formales con España y Marruecos para revisar su soberanía.
El comité propone una mediación de Marco Rubio
El informe plantea que el secretario de Estado estadounidense impulse el diálogo entre ambos países para tratar el denominado “futuro estatus” de Ceuta y Melilla.
La iniciativa fue promovida por el congresista republicano de Florida Mario Díaz-Balart, cercano políticamente a Marco Rubio y partidario de reforzar las relaciones entre Washington y Rabat.
Díaz-Balart declaró anteriormente que Ceuta y Melilla “no están en España, sino en Marruecos”, y defendió que la cuestión debería abordarse entre países aliados.
El legislador se reunió en abril de 2025 con el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, aunque no se ha confirmado que aquel encuentro se tradujera en una iniciativa diplomática formal sobre las ciudades autónomas.
La alianza entre Washington y Rabat
El posicionamiento de los congresistas republicanos se produce en un contexto de estrecha cooperación entre Estados Unidos y Marruecos, países que mantienen relaciones diplomáticas desde el siglo XVIII.
La alianza adquirió una nueva dimensión en 2020, cuando Marruecos restableció relaciones diplomáticas con Israel dentro de los Acuerdos de Abraham.
De manera paralela, la Administración de Donald Trump reconoció la reclamación marroquí sobre el Sáhara Occidental, una decisión que reforzó la relación estratégica con Rabat y modificó la posición histórica estadounidense respecto al territorio.
Desde entonces, Marruecos ha tratado de ampliar el respaldo internacional a sus reivindicaciones territoriales y fortalecer su papel como socio de Washington en el norte de África.
Sin conversaciones oficiales entre España y Marruecos
Pese al contenido del informe, ningún secretario de Estado estadounidense habría mantenido hasta ahora conversaciones formales con Madrid y Rabat sobre una negociación relacionada con Ceuta y Melilla.
La posición española es que no existe ningún conflicto de soberanía que deba ser negociado. España considera que ambas ciudades forman parte de su territorio nacional y rechaza las reclamaciones marroquíes.
Por ello, la inclusión de esta referencia en un documento del Congreso estadounidense representa principalmente una iniciativa política de determinados legisladores, no un cambio confirmado en la política exterior oficial de Washington.
La crisis de Ceuta reaviva el debate
La controversia coincide con la grave crisis migratoria registrada en Ceuta, donde decenas de miles de personas cruzaron la frontera desde Marruecos y alrededor de un centenar habría perdido la vida, según el balance recogido en la información disponible.
La Audiencia Nacional analiza si detrás de los acontecimientos pudo existir una acción organizada por algún grupo criminal. Mientras tanto, continúan las dudas sobre el grado de responsabilidad de Marruecos y sobre si la entrada masiva pudo producirse por acción u omisión de sus autoridades.
El Gobierno español, sin embargo, ha agradecido públicamente la cooperación de Rabat durante la gestión de la crisis.
La aparición de Ceuta y Melilla en un informe del Congreso estadounidense añade así una nueva dimensión diplomática al debate. Aunque no supone un reconocimiento oficial de las posiciones marroquíes, introduce la cuestión en un documento institucional y abre la puerta a nuevas presiones políticas sobre España.
















