Los trabajos para instalar el cable submarino de la interconexión eléctrica del Golfo de Vizcaya ya han comenzado. El buque Victoria, de la compañía danesa NKT, trabaja en la colocación de los primeros 65 kilómetros de una infraestructura estratégica que unirá las redes de España y Francia y cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2028.
El proyecto está impulsado por Red Eléctrica y el operador francés RTE mediante la sociedad conjunta Inelfe. Según sus promotores, las obras están ejecutadas en un 60%, aunque el calendario ha sufrido retrasos por los vertidos de bentonita detectados durante las perforaciones realizadas en Vizcaya.
La conexión tendrá alrededor de 400 kilómetros de longitud total, de los cuales 276 discurrirán bajo el mar. Su coste se ha incrementado con el paso de los años hasta aproximarse a los 3.000 millones de euros.
El buque ‘Victoria’ instala los primeros 65 kilómetros
El Victoria tiene 140 metros de eslora y capacidad para transportar hasta 11.000 toneladas. Está diseñado para colocar cables submarinos tanto en aguas profundas como en zonas cercanas a la costa, sin necesidad de utilizar embarcaciones auxiliares.
En el Golfo de Vizcaya, los cables se instalarán a profundidades que pueden alcanzar los 140 metros en determinados puntos.
Los trabajos marítimos se desarrollarán en varias campañas entre este verano y el de 2027. El recorrido se extenderá desde la costa vasca hasta el litoral francés próximo a Burdeos.
La infraestructura estará formada por cuatro cables eléctricos, acompañados de otros de fibra óptica destinados a la gestión y operación del sistema.
Los cables quedarán enterrados o protegidos con roca
Los cables estarán protegidos durante todo el recorrido. En las zonas de fondo arenoso serán enterrados, mientras que en los tramos rocosos quedarán recubiertos con piedra.
El trazado incluirá 276 kilómetros submarinos y un tramo terrestre intermedio de 27 kilómetros en Francia. Esta desviación permitirá evitar el cañón submarino de Capbreton antes de que la infraestructura vuelva a introducirse en el mar.
En la parte española, Red Eléctrica ya ha ejecutado la obra de aterraje en el municipio de Lemóniz, en Vizcaya. Esta actuación conecta el tramo terrestre con el recorrido submarino.
Para ello se realizaron cuatro perforaciones dirigidas de algo más de un kilómetro bajo el acantilado. Los conductos desembocan en el fondo marino, aproximadamente a 500 metros de la línea costera.
Desde allí, los cables se conectarán con la estación conversora de Gatica. En Francia, el recorrido enlazará la costa con la estación de Cubnezais.
Los vertidos de bentonita frenaron las obras
El avance del proyecto se ha visto afectado durante el último año por la aparición de vertidos de bentonita en el río Butrón.
Esta arcilla se utiliza habitualmente durante las perforaciones y fue detectada en las obras del trazado subterráneo entre Gatica y el mar.
La Agencia Vasca del Agua habría autorizado la reanudación de los trabajos, que representan aproximadamente el 0,3% del proyecto. Sin embargo, según la información disponible, Red Eléctrica no ha confirmado oficialmente ese reinicio.
Un coste cercano a los 3.000 millones
El presupuesto de la interconexión ha aumentado considerablemente desde que el proyecto comenzó a desarrollarse en 2008.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia calculó en 2023 un coste de 2.850 millones de euros, además de un margen de riesgo de otros 250 millones. En 2017, la estimación era de 1.750 millones.
La infraestructura cuenta con respaldo financiero europeo al haber sido considerada un proyecto de interés estratégico.
La Unión Europea aporta 578 millones de euros mediante el programa Conectar Europa, mientras el Banco Europeo de Inversiones facilita otros 1.600 millones en préstamos.
La interconexión debería estar operativa en 2028 y permitirá reforzar el enlace eléctrico entre España y Francia mediante una de las mayores infraestructuras submarinas desarrolladas en la zona.

















