Los Lakers se mantienen firmes en la lucha por el acceso directo a los playoffs tras imponerse esta madrugada a los Indiana Pacers (128-117). En una noche que sirvió para olvidar la reciente derrota ante Denver, Luka Doncic volvió a demostrar por qué es el gran dominador del juego actual, firmando una exhibición que ya es historia de la NBA.
Una salida demoledora
El esloveno sentenció el encuentro prácticamente desde el salto inicial. Doncic anotó 22 de sus 44 puntos totales solo en el primer cuarto, incluyendo un impecable 5 de 5 en triples durante esos primeros 12 minutos. Con esta actuación, Luka ha alcanzado la barrera de los 20 puntos en un primer periodo por quinta vez esta temporada, una cifra que ningún otro jugador ha logrado jamás en la historia de la liga.
Incluso su antiguo mentor y actual técnico de los Pacers, Rick Carlisle, se rindió a su talento antes del choque: «Es lo más especial de lo más especial. No sé si alguna vez he visto a un jugador que controle el juego como él lo hace».
A la altura de las leyendas de oro y púrpura
La hoja estadística de Doncic no solo destaca por la anotación, sino por su impacto total en la cancha: 44 puntos (sin necesidad de anotar en el último cuarto), 9 rebotes, 5 asistencias, 3 robos y 2 tapones.
Con este partido, el esloveno ya suma diez encuentros de 40 o más puntos esta temporada. Solo tres mitos de la franquicia angelina habían logrado tal regularidad anotadora anteriormente: Kobe Bryant, Elgin Baylor y Jerry West. Su actual entrenador, JJ Redick, definió a su pupilo de forma escueta pero contundente: «Es un competidor especial».
Próxima parada: Los Knicks
Tras aprovechar la visita de unos Pacers sin objetivos este curso, el calendario se vuelve a endurecer para los Lakers. El equipo de Los Ángeles recibirá este domingo a los New York Knicks (20:30 hora española), un duelo clave para evitar los puestos de play-in y consolidar su posición en la Conferencia Oeste.
El dato: Luka Doncic terminó el encuentro con un 7 de 14 en triples, demostrando una eficacia exterior que fue el motor principal del ataque angelino desde el inicio.



















