El ministro niega presiones en las investigaciones del Senado al tiempo que la oposición cuestiona el voto exterior regulado por la ‘ley de nietos’.
MADRID.— La sesión de control y las comisiones parlamentarias en el Senado han vuelto a convertirse en el epicentro del choque político entre el Gobierno y la oposición, dejando dos frentes principales: la comparecencia del ministro del Interior por las ramificaciones del ‘caso Koldo’ y las denuncias de las formaciones de derecha sobre el censo de votantes en el extranjero.
Marlaska: «Mi ministerio es un Ministerio limpio»
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha comparecido este martes ante la comisión del Senado que investiga las presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia. Durante su intervención, Marlaska ha negado de forma tajante haber conocido o tenido relación alguna con Leire Díez, señalada de actuar como presunta intermediaria o «fontanera» dentro del PSOE.
El titular de Interior ha defendido firmemente la gestión de su departamento frente a las críticas de la oposición:
«Mi ministerio es un Ministerio limpio. A diferencia de otros, actuamos bajo el principio de legalidad».
Asimismo, el ministro ha respaldado a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González —quien sí mantuvo un encuentro con Díez—, y ha querido zanjar cualquier sombra de duda sobre interferencias políticas en los cuerpos policiales, reiterando con contundencia que “jamás” ha ordenado a nadie dejar de investigar un hecho delictivo.
Choque por el voto exterior y la ‘ley de nietos’
De forma paralela, el debate en la Cámara Alta se ha trasladado a las garantías del sistema electoral. Tanto el Partido Popular como Vox han vuelto a manifestar públicamente sus recelos en torno a la aplicación de la conocida como ‘ley de nietos’, la legislación que facilita la concesión de la nacionalidad española a los descendientes de los exiliados durante el franquismo.
La portavoz del PP en el Senado, Alicia García, ha justificado las reticencias de su grupo calificando a Pedro Sánchez como “un presidente a la desesperada, que no es fiable”, para añadir de inmediato ante los medios: “¿No es para sospechar? Hay que analizarlo con rigor”.
Por su parte, Vox ha ido un paso más allá en sus acusaciones de un hipotético fraude electoral. La formación liderada por Santiago Abascal ha anunciado formalmente que solicitará a la Junta Electoral Central (JEC) la suspensión cautelar del voto por correo para la totalidad de los españoles residentes en el extranjero (CERA), un censo que en la actualidad afecta a unos 2,7 millones de ciudadanos con derecho a voto.
















