Durante la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, la presencia de mujeres con trayectorias consolidadas en periodismo y diplomacia ha sido clave para articular y moderar los debates sobre Ucrania, Oriente Próximo, China o el futuro del orden internacional. Lejos de un papel decorativo, estas profesionales han definido el marco de las conversaciones y sometido las posiciones oficiales al escrutinio público.
Entre las moderadoras destacaron figuras como Christiane Amanpour, conocida por su cobertura de conflictos en los Balcanes, Oriente Próximo y Afganistán, y Hillary Clinton, quien asumió la moderación de un panel, ejerciendo autoridad no en nombre de un Estado, sino desde su experiencia y rango profesional.
Otros nombres destacados fueron Mary Louise Kelly, moderadora del panel sobre Venezuela; Mina Al-Oraibi, al frente del debate sobre Siria; Lindsey Hilsum, encargada del análisis sobre Sudán; y Roula Khalaf, moderando la relación entre India y Alemania. En el ámbito institucional, la diplomática Helga Maria Schmid condujo el panel sobre Oriente Próximo, mientras que Kateryna Pisarska lideró la discusión sobre defensa europea y apoyo a Ucrania.
Según los organizadores, estas moderadoras no actuaron como simples intermediarias, sino como actores que establecen las reglas del debate y aseguran su rigor. Su experiencia en cobertura de conflictos, negociación diplomática o liderazgo institucional ha contribuido a que los paneles fueran más profundos y equilibrados, permitiendo confrontar ideas y no limitarse a la reiteración de discursos oficiales.
La Conferencia de Seguridad de Múnich mantiene así su dualidad: los Estados presentan sus posiciones a través de líderes y ministros, pero la moderación profesional —en esta edición mayoritariamente femenina— garantiza que esas intervenciones se analicen, cuestionen y contextualicen ante la comunidad internacional.
Este enfoque resalta que el poder no solo se ejerce desde el atril, sino también desde quienes definen cómo se expresa públicamente, un papel que en Múnich ha sido asumido por mujeres con autoridad propia y consolidada.




















