En la próxima campaña de la Renta, que se presenta este año 2026 y revisa los ingresos de 2025, muchos trabajadores podrán beneficiarse de una nueva deducción en el IRPF dirigida a quienes perciben sueldos bajos. La medida, incluida en la Ley 5/2025 y publicada en el BOE, está vigente desde el 1 de enero de 2025, por lo que se aplica sobre los ingresos obtenidos durante ese año y se ajusta al hacer la declaración en 2026.
No se trata de un ingreso extra ni de un pago adicional, sino de una reducción en la carga fiscal. En la práctica, el beneficio puede reflejarse de dos maneras: con retenciones ligeramente menores a lo largo del año o con una devolución mayor al presentar la declaración, según cómo se hayan aplicado las retenciones.
La deducción está diseñada para quienes dependen principalmente de su salario. Para poder aplicarla, los ingresos brutos por trabajo en 2025 no deben superar los 18.276 euros. Además, si se perciben otros ingresos, como alquileres, intereses o ganancias de inversiones, la suma de estos (excluyendo los exentos) no puede superar los 6.500 euros.
El cálculo de la deducción funciona por tramos:
- Para quienes ganan 16.576 euros o menos, la deducción completa es de 340 euros al año.
- Si los ingresos están entre 16.576 y 18.276 euros, la deducción se reduce gradualmente. Por ejemplo, un salario de 17.000 euros permite una deducción de 255,20 euros, mientras que con 18.000 euros la reducción baja a 55,20 euros.
Existe un límite adicional: la deducción no puede superar el importe del IRPF que corresponda pagar sobre esos ingresos, por lo que nunca generará un “dinero extra” si la retención anual ya fue mínima.
En resumen, esta medida está pensada para aliviar la carga fiscal de quienes perciben sueldos más bajos y cumplen los límites de ingresos establecidos, reflejándose ya sea en las retenciones de la nómina o en la devolución al presentar la declaración de la Renta.


















