El centrocampista francés vio la segunda tarjeta amarilla en el minuto 86 tras alejar el balón, una decisión arbitral que Álvaro Arbeloa tacha de «inexplicable e injusta».
La eliminación del Real Madrid en los cuartos de final de la Champions League ha quedado marcada por una decisión arbitral que ha encendido el debate en el madridismo. Hasta el minuto 86, el billete para las semifinales permanecía en el aire en un duelo de máxima igualdad ante el Bayern de Múnich. Sin embargo, la expulsión de Eduardo Camavinga terminó por decantar la balanza en favor del conjunto dirigido por Vincent Kompany, que aprovechó la superioridad numérica para sellar el definitivo 4-3.
Dos amarillas en menos de diez minutos
Camavinga, que había ingresado al terreno de juego en el minuto 62 sustituyendo a Brahim Díaz para dar consistencia al centro del campo, protagonizó una secuencia que resultó fatídica para los intereses blancos. El internacional francés vio la primera cartulina en el minuto 78 tras un agarrón sobre Musiala para frenar un contragolpe prometedor de los bávaros.
Apenas ocho minutos después, en el 86, se produjo la acción de la controversia. Tras cometer una falta táctica sobre Harry Kane, Camavinga alejó el balón de la zona de juego. El colegiado, interpretando esta acción como una maniobra para perder tiempo, le mostró la segunda tarjeta amarilla y la consecuente roja, dejando al Real Madrid con diez hombres en el tramo más crítico de la eliminatoria.
La indignación de Álvaro Arbeloa
Al término del encuentro, el técnico madridista, Álvaro Arbeloa, no ocultó su frustración y cargó duramente contra la labor del árbitro. Para el entrenador salmantino, la expulsión fue el factor determinante que «se cargó» un partido que estaba «en todo lo alto».
«No se puede expulsar a un jugador por una cosa así. Creo que el árbitro no sabía ni que tenía tarjeta», manifestó Arbeloa con amargura. El técnico fue más allá en rueda de prensa, calificando la decisión de «inexplicable e injusta» y sugiriendo que la presión de los futbolistas locales influyó en el colegiado: «Creo que le ha sacado la tarjeta porque los jugadores del Bayern han ido a decirle que era la segunda. Ni una amarilla merece eso».
El adiós a la Decimosexta
La expulsión no solo condicionó el desenlace en el Allianz Arena, sino que puso fin a las aspiraciones del club blanco de revalidar su corona europea. Arbeloa subrayó el dolor que siente el vestuario por la forma en que se produjo la derrota: «Si por algo me duele es porque este año no vamos a ganar la Decimosexta y, sobre todo, por la manera en la que ha sido». Con esta polémica decisión en el centro del relato, el Real Madrid regresa a la capital española lamentando una acción que consideran ajena al control deportivo de sus jugadores.




















