El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha impulsado un nuevo intento para restringir la ciudadanía automática por nacimiento, esta vez poniendo el foco en el denominado “turismo de maternidad” y en determinados casos relacionados con el estatus migratorio de los padres.
La nueva orden ejecutiva llega después de una primera ofensiva de la Administración republicana contra este derecho constitucional, que ya había sido objeto de múltiples demandas y bloqueos judiciales.
La medida pretende limitar el reconocimiento automático de la ciudadanía estadounidense a algunos niños nacidos en territorio de Estados Unidos, una interpretación que previsiblemente volverá a ser impugnada ante los tribunales.
Trump cambia de estrategia tras los anteriores reveses judiciales
El presidente republicano ya había firmado el 20 de enero de 2025, coincidiendo con el inicio de su segundo mandato, una orden destinada a restringir la ciudadanía para determinados hijos de inmigrantes en situación irregular o con una presencia temporal en Estados Unidos.
La iniciativa fue inmediatamente recurrida por varios estados y organizaciones defensoras de los derechos civiles.
El núcleo de la disputa se encuentra en la Decimocuarta Enmienda de la Constitución estadounidense, que establece que las personas nacidas en Estados Unidos y sujetas a su jurisdicción adquieren la ciudadanía.
Los detractores de las medidas de Trump sostienen que un presidente no puede modificar mediante una orden ejecutiva un derecho de rango constitucional.
El “turismo de maternidad”, en el centro de la nueva orden
La nueva estrategia de la Casa Blanca apunta principalmente al llamado “turismo de maternidad”, expresión utilizada para describir los viajes de mujeres extranjeras a Estados Unidos con el objetivo de dar a luz en el país.
La Administración pretende que la ciudadanía automática no se aplique en determinados supuestos cuando la madre no se encuentre legalmente en Estados Unidos y el padre tampoco sea ciudadano estadounidense ni residente permanente.
La Casa Blanca sostiene que existen circunstancias en las que un recién nacido no estaría plenamente “sujeto a la jurisdicción” estadounidense, interpretación que está en el centro de la controversia constitucional.
La orden contempla otras posibles excepciones
El texto también menciona otros casos que la Administración considera susceptibles de quedar fuera del reconocimiento automático de la ciudadanía.
Entre ellos figuran determinadas situaciones vinculadas a miembros de gobiernos extranjeros, personas consideradas terroristas extranjeros y nacimientos producidos en territorios con un estatus jurídico particular.
Estas excepciones deberán superar ahora el escrutinio de los tribunales, que tendrán que determinar hasta dónde puede llegar el poder del Ejecutivo en una materia protegida constitucionalmente.
Qué establece actualmente la ciudadanía por nacimiento
En términos generales, las personas nacidas en territorio estadounidense obtienen la ciudadanía con independencia de la situación migratoria de sus padres.
Este principio ha sido aplicado durante más de un siglo a partir de la interpretación de la Decimocuarta Enmienda, aprobada en 1868 después de la Guerra Civil.
Trump, sin embargo, sostiene que la norma ha sido interpretada de manera demasiado amplia y que su finalidad original estaba vinculada principalmente a garantizar la ciudadanía de las personas anteriormente esclavizadas y sus descendientes.
La ACLU anuncia una nueva batalla legal
Organizaciones defensoras de los inmigrantes ya anticipan nuevos recursos judiciales.
La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) sostiene que la ciudadanía por nacimiento está protegida por la Constitución y considera que una orden presidencial no puede modificar su alcance.
La organización ha advertido de que recurrirá cualquier intento de limitar ese derecho mediante decisiones administrativas del Ejecutivo.
La nueva orden, por tanto, está lejos de tener una aplicación definitiva y previsiblemente recorrerá nuevamente distintas instancias judiciales.
La inmigración sigue siendo uno de los ejes de Trump
La medida se incorpora a la política migratoria desarrollada por Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
Su Administración ha reforzado el control fronterizo, ampliado las deportaciones, restringido determinados programas de entrada legal e impulsado nuevas limitaciones en materia de asilo.
La ciudadanía por nacimiento se convierte ahora en otro de los grandes frentes legales de esa agenda.
El desenlace dependerá de los tribunales y, en última instancia, de cómo interpreten los jueces el alcance de la Decimocuarta Enmienda y los límites del poder presidencial.


















