Garikoitz Aspiazu, alias «Txeroki», abandona de lunes a viernes la cárcel de Martutene para realizar trabajos y voluntariado en Gipuzkoa. El Gobierno Vasco le concede esta medida de flexibilidad bajo el artículo 100.2, previa a su salida definitiva prevista para 2027.
El exjefe militar de la organización terrorista ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, conocido como Txeroki, ha comenzado a disfrutar de un régimen de semilibertad esta semana. Desde el pasado lunes, el interno sale diariamente del centro penitenciario de Martutene (San Sebastián) para desempeñar actividades laborales y de voluntariado en la provincia de Gipuzkoa, regresando a su celda únicamente para pernoctar.
Este martes, Aspiazu fue captado abandonando las instalaciones antes de las ocho de la mañana, ocultando su rostro con capucha y visera, antes de ser recogido por un vehículo particular. Esta medida, gestionada por el Gobierno Vasco (que ostenta las competencias de prisiones), supone un paso previo a su puesta en libertad tras casi dos décadas en prisión.
El artículo 100.2: Una fórmula de flexibilidad
La situación actual de Txeroki no corresponde estrictamente a un tercer grado (régimen de libertad condicional), sino a la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Esta herramienta permite combinar elementos de diferentes grados de clasificación para favorecer la reinserción.
Para acceder a este beneficio, el exdirigente etarra tuvo que presentar un plan de ejecución detallado que incluye:
- Un contrato o compromiso de trabajo remunerado.
- Labores de voluntariado en entidades sociales.
- Cumplimiento estricto de horarios y regreso nocturno a prisión de lunes a viernes.
Según fuentes penitenciarias, este régimen se mantendrá vigente hasta julio de 2027, fecha en la que se prevé que Aspiazu cumpla la totalidad de su condena y alcance la libertad definitiva.
Un historial delictivo con condenas centenarias
Nacido en Bilbao en 1973, Txeroki fue el máximo responsable del aparato militar de ETA hasta su detención en Francia en 2008. Tras cumplir parte de sus penas en el país vecino, fue trasladado definitivamente a España en 2024 para terminar de extinguir sus responsabilidades penales.
A pesar de haber sido absuelto en algunos juicios por falta de pruebas —como en el caso del asesinato del juez José María Lidón—, Aspiazu acumula sentencias que suman cientos de años de cárcel. Entre las más destacadas figuran:
- 377 años por diversos atentados cometidos en el año 2002.
- 18 años por el intento de asesinato mediante un paquete bomba.
- 9 años por la colocación de un coche bomba en Castellón en 2007.
Este nuevo escenario de semilibertad ha generado atención mediática y política, al tratarse de uno de los perfiles más sanguinarios de la última etapa de la banda terrorista, ahora en la recta final de su itinerario penitenciario en el País Vasco.




















