El incidente sufrido por una aeronave de Malta Air abre el debate sobre las causas de una despresurización en cabina, la efectividad del cinturón de seguridad y la importancia de los controles de mantenimiento.
Un incidente en un vuelo de Ryanair, operado por la compañía de su grupo Malta Air, ha vuelto a situar la seguridad aérea y los protocolos de despresurización en el centro de la atención pública. El suceso, ocurrido en un trayecto que despegó desde la ciudad de Thessaloniki, en Grecia, afectó directamente al pasajero Ljubisa Karović, quien estuvo a punto de ser expulsado de la aeronave tras desprenderse una de las ventanillas de la cabina en pleno vuelo. A la espera de que concluyan las investigaciones oficiales, el análisis de diversos especialistas del sector apunta a un origen técnico excepcional y reabre las recomendaciones fundamentales para la seguridad de los viajeros a bordo de los aviones comerciales.
Las causas del desprendimiento de la ventanilla: un fallo de origen técnico
A pesar de que las investigaciones para esclarecer de manera oficial el origen de la avería continúan abiertas, los análisis preliminares de varios especialistas indican que este incidente se cataloga como un accidente excepcional. Con la información técnica disponible hasta la fecha, todo apunta a que el suceso se desencadenó debido a una cadena de fallos mecánicos iniciada en el motor derecho de la aeronave, un modelo Boeing 737-800.
De acuerdo con las hipótesis de los expertos de aviación, diversos fragmentos metálicos desprendidos del propulsor tras sufrir la citada avería habrían impactado de forma directa contra una de las ventanillas del fuselaje del avión. Este impacto severo provocó la rotura de la estructura acristalada y la consecuente pérdida instantánea de presión en el interior de la cabina de pasajeros.
Por qué el pasajero afectado sobrevivió al impacto
Las imágenes del incidente han generado interrogantes sobre cómo el ocupante de la fila afectada pudo evitar ser expulsado por completo al exterior de la aeronave tras la rotura de la ventanilla. La supervivencia de Ljubisa Karović, quien permanece hospitalizado recuperándose de las lesiones físicas sufridas —que incluyen heridas en una mano, sangrado nasal y bucal, quemaduras por fricción y secuelas psicológicas—, se explica a través de varios factores físicos y estructurales:
- El uso del cinturón de seguridad: El elemento decisivo para evitar que el pasajero fuera absorbido por el vacío fue llevar el cinturón de seguridad debidamente abrochado.
- Equilibrio de presiones: El flujo de aire de gran intensidad inicial, motivado por la diferencia de presión entre la cabina y el exterior, decrece rápidamente en cuanto ambas presiones atmosféricas logran equilibrarse.
- Dimensiones de la abertura: El tamaño reducido de las ventanillas de los aviones comerciales de pasajeros dificulta físicamente que el cuerpo de una persona adulta pueda atravesar la abertura por completo de forma directa.
Los especialistas señalan que el riesgo más extremo ante una despresurización de esta índole recae sobre las personas que viajan en el asiento contiguo a la rotura, especialmente si presentan un tamaño corporal menor que les permita pasar por el hueco y si no llevan puesto el dispositivo de retención. El resto de los viajeros suele estar protegido por la propia estructura física de los asientos del avión, dado que la fuerza del escape de aire se concentra exclusivamente en el punto de fuga.
Precedentes y advertencias sobre el mantenimiento aéreo
Los expertos coinciden en que, aunque existen precedentes, estos sucesos son extremadamente infrecuentes en la aviación civil moderna. En el año 2018, un vuelo de Southwest Airlines que cubría la ruta entre Nueva York y Dallas sufrió un incidente similar cuando el desprendimiento de una pala del motor fracturó una ventanilla, provocando la muerte de una pasajera que fue expulsada parcialmente antes de ser arrastrada al interior por otros ocupantes. Asimismo, en enero de 2024, un Boeing 737 MAX operado por Alaska Airlines registró el desprendimiento en pleno vuelo del panel que cubría una puerta de emergencia, saldándose sin víctimas al encontrarse vacíos los asientos contiguos a la zona afectada.
Ante situaciones de despresurización de cabina, sobrevivir es posible, si bien se asumen riesgos graves asociados a la hipoxia (falta de oxígeno por la pérdida de presión), traumatismos físicos por el impacto y secuelas psicológicas permanentes. Simon Bennett, piloto y director de la Unidad de Seguridad Civil de la Universidad de Leicester, advierte de que el incremento en la externalización de las tareas de fabricación y mantenimiento técnico puede debilitar los controles de calidad en las flotas, señalando que históricamente el punto débil en la cadena de seguridad reside en el mantenimiento de las aeronaves. Por ello, la recomendación principal de seguridad es mantener el cinturón de seguridad abrochado durante todo el vuelo mientras se permanezca sentado.


















