Un tercio de las mujeres jóvenes en España ha sufrido acoso digital, una forma de violencia que encuentra en las redes sociales y los medios digitales un entorno propicio para el control, la humillación y las amenazas, con efectos duraderos en el tiempo. Así lo revela la última Macroencuesta de Violencia contra la Mujer del Ministerio de Igualdad, elaborada con datos de 2024.
Según el estudio, el 34,5 % de las mujeres de entre 18 y 24 años y el 30,6 % de las que tienen entre 25 y 34 años han sido víctimas de acoso digital. Entre las menores de 16 y 17 años, el porcentaje alcanza el 28 %. En contraste, la prevalencia desciende de forma notable en los grupos de mayor edad: solo el 1,1 % entre las mujeres de 65 a 74 años y el 0,3 % en las mayores de 75.
En términos generales, la encuesta sitúa la prevalencia total del acoso digital en mujeres residentes en España a partir de los 16 años en el 12,2 %, aunque el impacto es claramente mayor entre las generaciones más jóvenes.
Expertos e instituciones advierten de los riesgos de un mal uso de las redes sociales, aunque rechazan “demonizarlas”. El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, José Luis López del Moral, subraya que estas plataformas pueden ser útiles, pero también convertirse en herramientas de acoso o incluso de delito. En la misma línea se pronuncia Diana Mirones, jefa de la Unidad de Coordinación contra la Violencia sobre la Mujer de la Delegación del Gobierno en Cantabria.
Mirones señala que, en el ámbito de la violencia machista y sexual, las redes sociales se han convertido en un escenario idóneo para normalizar y amplificar conductas violentas. “Facilitan comportamientos típicos de la violencia de género, como el control, la humillación, los chantajes o las amenazas”, advierte. Además, añade que esta violencia trasciende lo privado y se convierte en pública, con un efecto prolongado, ya que “internet no olvida”.
Ante esta realidad, la ley y la jurisprudencia tratan de adaptarse al entorno digital. Actualmente, el Congreso tramita una reforma que permitiría limitar el acceso o la comunicación en redes sociales a quienes hagan un uso delictivo de estas plataformas. Asimismo, el Consejo de Ministros ha aprobado recientemente el anteproyecto de ley orgánica de protección civil del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, que amplía la protección frente a vulneraciones en el ámbito digital, incluidas las derivadas del uso de la inteligencia artificial.
La preocupación es especialmente intensa en el caso de los menores. “Por su edad son mucho más vulnerables y las consecuencias de la violencia son más graves”, alerta Mirones, quien insiste en la necesidad de reforzar la prevención y la detección precoz a través de una educación digital y afectiva. En este esfuerzo, considera clave la implicación de los centros educativos y de las familias.
La responsable también muestra inquietud por la normalización de comportamientos violentos en las generaciones más jóvenes, vinculada a una socialización digital mal encauzada y al acceso temprano a contenidos pornográficos. “Niños y niñas empiezan a consumir pornografía desde los 8 o 9 años, y muchas veces es violenta, cosifica a la mujer y minimiza el consentimiento”, advierte.
Los datos de la macroencuesta confirman así que el acoso digital es una realidad extendida entre las mujeres jóvenes en España y plantean el reto de adaptar la educación, la legislación y la prevención a un entorno cada vez más digitalizado.



















