Cristina Pedroche (37 años) cerró 2025 en Antena 3 con un estilismo que no pasó desapercibido: un vestido que recopilaba elementos de sus anteriores doce apariciones en las Campanadas y que, además, rendía un sentido homenaje a las personas con cáncer y a sus familias. La presentadora, de la mano de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), quiso aprovechar la última noche del año para lanzar un mensaje de apoyo y concienciación.
“No es una noche cualquiera y no es un vestido cualquiera. Quiero dedicar este vestido a cada una de las 300.000 personas que este año están recomponiendo su vida después de un diagnóstico de cáncer”, declaró Pedroche antes de dar las campanadas, subrayando que la enfermedad “rompe la vida en trozos, pero con ayuda se puede recomponer”.
El diseño, bautizado como 12 campanadas, 12 vestidos, fue creado bajo la dirección del estilista Josie y es un ejercicio de upcycling: combina tejidos y detalles de todos los trajes que Pedroche ha llevado en la última década, desde el mikado rojo de 2016 hasta elementos de sus estilismos de 2024. Cada pieza del vestido cuenta una historia y simboliza la memoria de estos años frente a millones de espectadores.
El estilista explicó que la idea surgió meses atrás y buscaba “no solo recuperar la belleza de los vestidos anteriores, sino descubrir el lado imperfecto de la moda y reflejar cómo podemos recomponer lo que parece roto”. La colaboración con la AECC permitió vincular esta reinterpretación con un mensaje social profundo: apoyo, acompañamiento e impulso a la investigación contra el cáncer.
Ramón Reyes, presidente de la AECC, destacó que la elección de Pedroche para transmitir este mensaje es “una forma de recordar a todas las personas afectadas que existe un recurso disponible las 24 horas para ofrecer ayuda incondicional”.
El resultado fue un vestido cargado de simbolismo: capas, bordados y cristales que fusionan sus icónicos estilismos anteriores, así como elementos personalizados que reflejan la transformación, la resiliencia y la solidaridad. Una forma original de cerrar un año y despedir una década de apariciones en la televisión española.


















