Un extenso metaanálisis publicado este viernes, 9 de enero de 2026, en la prestigiosa revista The BMJ, ha encendido las alarmas sobre el uso a corto plazo de fármacos como Ozempic, Wegovy y Mounjaro. El estudio, liderado por la Universidad de Oxford, revela que la mayoría de los pacientes recuperan su peso inicial y pierden las mejoras cardiovasculares en un tiempo récord tras suspender el tratamiento.
Las cifras del efecto rebote
El estudio analizó datos de 37 ensayos clínicos con más de 9.300 participantes. Los resultados son contundentes sobre lo que ocurre cuando se deja de administrar el fármaco:
• Recuperación mensual: Los pacientes recuperan una media de 0,4 kilos al mes tras la retirada de la medicación.
• Retorno al punto de inicio: A este ritmo, el peso previo al tratamiento se recupera por completo en aproximadamente 1,7 años.
• Pérdida de beneficios metabólicos: Los indicadores de salud (colesterol, presión arterial y control de glucosa) regresan a niveles de riesgo en tan solo 1,4 años.
• Velocidad comparada: La recuperación de peso tras los fármacos es cuatro veces más rápida que la observada en personas que pierden peso solo con dieta y ejercicio.
¿Por qué ocurre este fenómeno?
Los expertos señalan que estos medicamentos (agonistas del receptor GLP-1) funcionan regulando el apetito y la saciedad a nivel cerebral. Al retirar la sustancia, el cuerpo vuelve a sus señales biológicas anteriores, a menudo con una sensación de hambre intensificada.
«La obesidad es una enfermedad crónica. No esperamos que la hipertensión o la diabetes sigan controladas si dejamos la medicación; no hay razón para pensar que la obesidad sea diferente», afirma John Wilding, catedrático de la Universidad de Liverpool.
El reto del tratamiento a largo plazo
El informe de The BMJ destaca un problema crítico de adherencia: cerca de la mitad de los pacientes interrumpen el tratamiento antes de cumplir el primer año. Las causas suelen ser el alto coste económico o los efectos secundarios gastrointestinales.
Para los especialistas, la lección es clara: estos fármacos no son una «cura mágica», sino una herramienta que requiere continuidad. Los autores del estudio advierten contra el uso de estos medicamentos para «regímenes temporales» (como vacaciones o eventos) y subrayan que el estilo de vida saludable debe seguir siendo la base.
Recomendaciones de los expertos este 2026:
1. Consolidación conductual: No retirar el fármaco sin haber fijado hábitos dietéticos y de ejercicio sólidos.
2. Prevención primaria: Reforzar las políticas de salud para evitar llegar a la obesidad severa.
3. Terapia crónica: Asumir que, para muchos pacientes, estos fármacos podrían ser necesarios de por vida, de forma similar a una pastilla para la tensión.


















