Cuatro meses después de su estrepitosa expulsión disciplinaria, Álvaro y Mayeli han regresado al plató para rendir cuentas sobre su paso por el reality. La pareja, que abandonó la experiencia tras anunciar que esperaban un hijo, ha mostrado una faceta mucho más madura, reconociendo sus fallos pero blindando su relación ante las críticas.
Un embarazo que silencia el plató
Mayeli entró en escena presumiendo de su avanzado estado de gestación, un momento que ella misma definió como inmejorable: «La vida me sonríe y estoy viviendo algo precioso». Su presencia provocó un reencuentro cargado de incomodidad con Érika, la tentadora que puso a prueba la fidelidad de Álvaro, quien apenas pudo articular un frío «enhorabuena» ante la nueva realidad de la pareja.
La autocrítica: «Fue un error entrar así»
Lejos de la actitud defensiva de otros participantes, Álvaro y Mayeli han sido tajantes al valorar su decisión de participar en el programa sabiendo que iban a ser padres:
• Fallo de cálculo: «Fue un error entrar así», admitieron al unísono. Mayeli confesó que su motivación era «comprobar qué hacía Álvaro», mientras que él reconoció que pecaron de optimistas al pensar que sería «fácil no caer en la tentación».
• En su mejor momento: A pesar del arrepentimiento por el formato, aseguran que la crisis los ha fortalecido y que atraviesan su etapa más estable.
Lágrimas por el futuro de Manuel
El momento más humano de la noche llegó cuando el futuro padre se rompió por completo al hablar de su hijo. Álvaro confesó entre lágrimas su mayor deseo: que el bebé se llame Manuel, como su padre.
Ante la emoción desbordada, Sandra Barneda intervino para darles aliento: «Esto es el principio y os va a unir para siempre». Por su parte, Álvaro quiso cerrar el bloque con una declaración directa a Mayeli: «A veces cometo errores, pero estoy muy enamorado de ti», a lo que ella respondió llamándole «el amor de su vida».
La tensión con Érika: La disputa entre las dos mujeres fue tan intensa que la propia presentadora tuvo que mediar de forma tajante: «¿Podéis parar? Qué difícil», exclamó Barneda ante la imposibilidad de calmar los ánimos en el plató.




















