La campaña de las elecciones autonómicas en Aragón entra en su recta final con una intensa disputa entre el Partido Popular (PP) y Vox por conquistar el voto del sector agrícola, un bloque electoral clave en una comunidad con fuerte tradición rural. El centro del debate político gira en torno a dos grandes temas: el controvertido acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur y las tensiones sobre la política hídrica del río Ebro, cuestiones que están movilizando las preocupaciones del campo aragonés.
Agricultores de localidades como Alagón (Zaragoza) expresan su malestar por la situación económica del sector y la sensación de abandono institucional. Para muchos, el acuerdo UE‑Mercosur —que fue recientemente frenado en la Eurocámara— simboliza una amenaza por la entrada de productos agrícolas a menor precio y con estándares diferentes, lo que ha generado inquietud entre productores locales.
Según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Vox lidera actualmente la intención de voto entre agricultores y trabajadores del campo en Aragón, con un 26,3% frente al 23,1% que obtiene el PP, mientras que el PSOE queda bastante rezagado en este sector.
Mercosur y la ofensiva de Vox
Vox ha centrado gran parte de su mensaje en criticar al PP por su respaldo inicial al acuerdo con Mercosur, presentándolo como una “traición al campo”. El partido de Santiago Abascal ha buscado canalizar el descontento rural con un discurso duro contra las políticas comerciales de la UE, anunciando una postura proteccionista que, según sus líderes, defendería más eficazmente a los agricultores.
Este enfoque parece haber calado entre parte del electorado agrario, que percibe a Vox como la fuerza que “no tiene miedo a plantarse” frente a Bruselas, según testimonios recogidos en la campaña.
El PP responde y el debate sobre el Ebro
Ante el avance de Vox en el mundo rural, el PP ha endurecido su discurso contra el tratado con Mercosur y ha tratado de recuperar terreno, defendiendo salvaguardas para la agricultura aragonesa. Sin embargo, este intento de contrarrestar a la ultraderecha ha sido acompañado de ataques hacia su rival por supuestas posiciones ambiguas sobre el trasvase del río Ebro, una cuestión sensible en Aragón.
El trasvase del Ebro —o incluso la idea de interconexión de cuencas que propone Vox— ha provocado división incluso entre votantes de la derecha: mientras que encuestas muestran que aproximadamente la mitad de los aragoneses son favorables a un trasvase con condiciones, la polémica se ha convertido en munición política para ambos partidos.
El presidente aragonés y candidato del PP, Jorge Azcón, ha llegado a afirmar en debates que “no se puede defender al campo y defender el trasvase del Ebro al mismo tiempo”, intentando marcar distancias con Vox y subrayar una defensa más alineada con los intereses regionales.
Un electorado rural clave
La campaña, que concluirá con las elecciones del 8 de febrero, se desarrolla en un clima de profundo descontento en el medio rural, donde el valor simbólico del campo y lo tradicional ha cobrado un peso político inusual. Analistas señalan que la disputa por el voto agrícola podría ser decisiva para la conformación del futuro parlamento autonómico, especialmente en un escenario en el que el PP, aunque favorito, puede necesitar apoyos para gobernar.




















