En el marco de su visita oficial a Nueva Delhi, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha elevado el tono contra el Partido Popular en plena tormenta por el «caso del exnúmero dos de la Policía». Ante las exigencias de dimisión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por parte de la oposición, Sánchez ha defendido la gestión de su gabinete y ha acusado a los populares de aplicar una «ley del embudo» ante los casos de abusos y acoso.
Defensa cerrada a Marlaska y el cese del DAO
El jefe del Ejecutivo ha subrayado la rapidez con la que el Ministerio del Interior reaccionó tras conocerse la denuncia por una supuesta violación interpuesta por una funcionaria policial contra el director adjunto operativo (DAO) del cuerpo. Sánchez ha calificado las acusaciones de «muy graves» y ha defendido que el Gobierno ha actuado bajo tres premisas fundamentales que, a su juicio, faltan en la bancada contraria:
- Empatía: Otorgando credibilidad inmediata a la víctima desde el momento en que se conoció la denuncia el pasado martes.
- Coherencia: Manteniendo la postura de que la violencia sexual es un «mal estructural» que debe atajarse sin excepciones.
- Contundencia: Argumentando que el cese fulminante del alto cargo demuestra que el Gobierno asume sus responsabilidades políticas de manera directa.
El «caso Móstoles» como arma arrojadiza
Sánchez no ha desaprovechado la oportunidad para señalar lo que considera una inacción flagrante por parte de Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso. El presidente ha citado expresamente la denuncia por acoso laboral y sexual contra el alcalde de Móstoles, Manuel Bautista (PP), interpuesta por una exconcejala de su propio ayuntamiento.
Según el líder socialista, seis semanas después de conocerse los hechos, el PP no solo no ha tomado medidas, sino que se ha dedicado a «encubrir al agresor» y a «estigmatizar a la víctima». Sánchez ha denunciado que el PP dé veracidad a las denuncias cuando afectan al entorno del Gobierno, pero que opte por el silencio y la protección del cargo público cuando el implicado pertenece a sus filas.
Rechazo a la «doble vara de medir»
La comparecencia en Nueva Delhi ha servido para que el presidente rechace tajantemente cualquier doble estándar en un tema de tal sensibilidad. Ha instado al PP a que la investigación sobre el DAO de la Policía llegue «hasta el final con todas las consecuencias», pero ha exigido que se apliquen el mismo rigor a sí mismos.
Con esta ofensiva dialéctica, el Gobierno intenta desactivar la presión sobre Marlaska, desplazando el foco hacia la gestión del Partido Popular en sus propios conflictos internos de violencia sexual. La batalla política se traslada ahora a la coherencia de los protocolos internos de cada formación ante denuncias de extrema gravedad que afectan a las instituciones del Estado.




















