Un grupo de personas que aseguran sentir una conexión psicológica y espiritual con especies no humanas traslada su actividad de las redes sociales al espacio público con un encuentro este sábado en la capital catalana
El fenómeno de los «therian», individuos que manifiestan identificarse de manera psicológica y espiritual con animales, ha desembarcado oficialmente en España con una convocatoria pública este sábado en el Arco de Triunfo de Barcelona. Esta corriente, que ha ganado una notable visibilidad en los últimos meses en países de Hispanoamérica como Argentina y Uruguay, propone una realidad donde la vivencia subjetiva y el sentimiento interior prevalecen sobre el aspecto físico humano. Para este colectivo, comportamientos como caminar a cuatro patas o comunicarse mediante gruñidos no forman parte de un juego o un disfraz, sino de una identidad que define su existencia.
Una identidad basada en la vivencia interior
La Comunidad Therian sostiene que su condición no es una moda pasajera. Sus integrantes defienden que su identidad no se limita a lo humano, argumentando que el núcleo de su realidad es «cómo se sienten». Esta premisa guarda una estrecha relación con los razonamientos empleados por el activismo trans, situando la experiencia subjetiva como el eje vertebrador de la identidad personal. Lo que durante años se utilizó en diversos debates sociales como un ejemplo hiperbólico para cuestionar la disforia de género, se materializa ahora en un movimiento que asume con absoluta seriedad la identificación con otras especies.
Uno de los testimonios recabados por la Agencia EFE es el de Fin, un adolescente de 17 años residente en Sant Feliu de Llobregat. Bajo este nombre ficticio, el joven relata que se identifica con un lobo gris albino, una conexión que asegura sentir desde su infancia y que llega a vincular con una supuesta vida pasada. En su entorno privado, Fin se desplaza a cuatro patas, una práctica que describe como una actividad física que le otorga agilidad, fuerza y equilibrio. Para sus apariciones públicas, utiliza máscaras, orejas y una cola blanca de fabricación propia.
El salto de las redes sociales al espacio público
La transición desde plataformas como TikTok, donde el movimiento ha crecido exponencialmente, hacia el encuentro físico en las calles de Barcelona, no está exenta de dificultades. Fin reconoce que el proceso de aceptación personal fue complejo, marcado por una infancia donde se expresaba más a través de gestos animales que con palabras, lo que le provocó sentimientos de vergüenza y autorrechazo.
A pesar de que actualmente afirma afrontar con humor la extrañeza que genera en los demás, el colectivo denuncia un aumento de la hostilidad. Según explican los organizadores, han detectado la proliferación de cuentas falsas en redes sociales que suplantan la identidad de los «therian» para convocar encuentros con el fin de agredir a los asistentes.
Esta situación de inseguridad ya ha tenido consecuencias directas en la agenda del grupo. Mientras que la cita de Barcelona sigue adelante, un encuentro previsto en Lugo tuvo que ser cancelado de urgencia tras recibirse amenazas explícitas y mensajes violentos. El desembarco de este fenómeno en ciudades como Bilbao y la propia Ciudad Condal confirma que el movimiento busca consolidar su presencia en el espacio público español, a pesar de la controversia y los conflictos derivados de su exposición fuera del entorno digital.



















