El Instituto Geográfico Nacional (IGN) mantiene el seguimiento tras registrar 400 nuevos sismos en las últimas horas, aunque descarta por ahora un proceso eruptivo inminente
La actividad sísmica en el entorno del Teide no cesa. Este lunes 23 de febrero de 2026, Tenerife ha despertado con el registro del quinto enjambre sísmico en apenas dos semanas. La secuencia, que se inició a medianoche, ha sumado más de 400 terremotos en pocas horas, elevando la cifra total de la crisis actual por encima de los 1.000 movimientos telúricos. A pesar de la frecuencia, los expertos del IGN llaman a la calma, subrayando que la magnitud de los sismos sigue siendo baja y la mayoría son imperceptibles para la población.+2
Localización estratégica bajo Las Cañadas
Los epicentros de esta última serie de terremotos se localizan nuevamente al oeste de Las Cañadas del Teide, a una profundidad de entre ocho y diez kilómetros. Según el IGN, esta zona es crítica porque marca la «base» de la isla, el punto de contacto entre la corteza insular y el sistema volcánico profundo que conecta con el manto terrestre, donde reside el reservorio de magma.
Que la actividad se concentre en ese rango de profundidad sugiere una liberación de energía constante en un punto específico, sin que por el momento se observe un ascenso del magma hacia niveles más superficiales de la corteza.
¿Qué tendría que ocurrir para una erupción?
Ithaisa Domínguez, director del IGN en Canarias, ha explicado que para pasar de un escenario de vigilancia a uno de alerta por erupción inminente, tendrían que confluir varios factores que actualmente no están presentes:
- Terremotos sentidos: Los sismos deberían aumentar de magnitud hasta ser percibidos con fuerza por los ciudadanos.
- Deformación del terreno: Los instrumentos tendrían que registrar un abombamiento o cambio rápido en la superficie de la isla provocado por el empuje del magma.
- Sismicidad somera: Los terremotos tendrían que empezar a localizarse a profundidades mucho menores (cerca de la superficie).
«Seguimos atentos porque esto puede cambiar, pero por ahora no hay señales de un proceso eruptivo inminente», afirmó Domínguez.
Mensaje de tranquilidad de las autoridades
Tanto el IGN como las administraciones locales insisten en que la situación se mantiene dentro de los parámetros de normalidad instrumental para una isla volcánica activa. No se han detectado deformaciones significativas y la vigilancia es permanente las 24 horas del día.




















