El diputado en el Congreso advierte de que la formación valencianista no puede llegar al «último minuto» y propone una papeleta única liderada por Compromís que incluya a IU, Sumar y Podemos.
El mapa de la izquierda española continúa en proceso de reconfiguración y, con él, las tensiones internas en las formaciones regionales. Alberto Ibáñez, diputado de Compromís y adjunto de Sumar en el Congreso, ha lanzado este martes un aviso directo a su propia formación: la necesidad de agilizar los tiempos para integrarse en la nueva coalición impulsada por IU, Más Madrid, los Comunes y Movimiento Sumar.
El riesgo de la «M-30» y la propuesta de unidad
Ibáñez ha reconocido que Compromís es una estructura «compleja» que requiere debate, pero ha sido tajante respecto a la demora en la toma de decisiones. El diputado teme que, si esperan demasiado, se encuentren con un acuerdo cerrado desde Madrid que tengan que aceptar sin margen de maniobra.
- La advertencia: «Compromís tiene que entender que no podemos llegar al último minuto, donde el resto ya ha hecho el trabajo, y lo vivamos como «unas lentejas»: o las quieres o las dejas».
- La hoja de ruta: Para evitar que la estrategia se decida en la capital, Ibáñez propone una papeleta única en la Comunitat Valenciana. Esta estaría liderada por Compromís e incluiría de forma «generosa» a Izquierda Unida (IU), Movimiento Sumar, Podemos y diversos movimientos sociales y verdes.
Críticas al PP: «Un documento infame» tras la tragedia de la DANA
Más allá de la vida interna de su partido, Ibáñez ha cargado contra el documento marco del PP para negociar con Vox, calificándolo de «infame». El diputado ha trazado un paralelismo directo con los pactos de Carlos Mazón en la Comunitat Valenciana, acusando a Alberto Núñez Feijóo de abandonar el consenso científico y democrático.
«¿Puede el PP de Feijóo rechazar las políticas climáticas después de 231 muertes como tuvimos en la DANA?», cuestionó Ibáñez.
El diputado lamentó que el PP nacional siga la estela del valenciano, desmarcándose incluso de sus socios europeos al negar, a su juicio, la urgencia de la crisis climática tras los recientes episodios extremos sufridos en el territorio.




















