Las imágenes del satélite Sentinel-3 muestran un contraste radical entre 2025 y 2026. Tras años de sequía extrema, las lluvias torrenciales han disparado el nivel de los embalses al 70,7% y han transformado el paisaje del norte del país.
El programa europeo de observación de la Tierra, Copernicus, ha captado una transformación asombrosa en la geografía de Marruecos. Lo que hace apenas un año era un territorio castigado por una sequía estructural y paisajes áridos, se ha convertido hoy en una extensa alfombra verde. Esta metamorfosis es el resultado de un invierno excepcionalmente húmedo que, aunque dejó tras de sí graves inundaciones en provincias como Kenitra o Larache, ha supuesto un balón de oxígeno vital para los recursos naturales del país.
La comparación de las capturas del satélite Sentinel-3 entre el 20 de febrero de 2025 y la misma fecha de 2026 no deja lugar a dudas: el noreste marroquí ha pasado de tonos ocres y vegetación escasa a un verde vibrante que evidencia la recuperación de los ecosistemas y los suelos agrícolas.
Un incremento del 155% en las reservas de agua
Más allá de la estética visual, la noticia más relevante reside en los datos de almacenamiento hídrico. La recuperación de las cuencas del norte ha sido fulgurante:
- Volumen total: A 20 de febrero de 2026, las reservas alcanzan los 11,8 mil millones de metros cúbicos.
- Crecimiento: Supone un aumento del 155% respecto al volumen registrado en el mismo periodo del año anterior.
- Capacidad de embalses: El almacenamiento medio nacional se sitúa ya en el 70,7%, una cifra que garantiza el suministro para la agricultura y el consumo humano tras años de restricciones.
El peaje de la abundancia: Inundaciones y desplazados
Esta transformación no ha estado exenta de tragedia. Las borrascas que han alimentado los acuíferos también provocaron el desbordamiento de ríos, afectando a más de 110.000 hectáreas de cultivo. Las inundaciones en las regiones de Sidi Kacem y Sidi Slimane obligaron al desplazamiento de 188.000 personas y causaron la muerte de cuatro ciudadanos.
Los datos proporcionados por Copernicus se han vuelto fundamentales para la gestión del gobierno marroquí. Gracias a la monitorización constante, las autoridades pueden ahora diseñar estrategias de mitigación más precisas, equilibrando la gestión de la abundancia actual con la preparación ante futuros ciclos de sequía, que siguen siendo la principal amenaza climática de la región a largo plazo.




















