Los agricultores españoles denuncian la desaparición de las estadísticas oficiales en Bruselas. Mientras los mercados están inundados de producto marroquí, las cifras de la UE solo registran un 15% del volumen habitual, generando una opacidad que el sector califica de «traición».
La tensión en el campo español ha vuelto a alcanzar niveles críticos. Los productores de tomate han dado la voz de alarma ante lo que consideran una maniobra de opacidad estadística por parte de la Unión Europea. Según denuncian organizaciones como COAG y el Comité del Tomate, los datos oficiales de importación procedentes de Marruecos han «desaparecido» de los registros de la Comisión Europea justo cuando la competencia es más feroz.
Desde Bruselas se admite un «retraso en la transmisión de datos» por parte de algunas aduanas, lo que ha provocado que las cifras oficiales de finales de 2025 y principios de 2026 sean irreales.
Las cifras que no cuadran: de 200.000 a 31.000 toneladas
El contraste entre la realidad de los mercados y los documentos oficiales es flagrante:
- El registro oficial: En el último trimestre se han contabilizado apenas 31.000 toneladas de tomate de Marruecos y el Sáhara Occidental.
- La media histórica: En el mismo periodo de años anteriores, la cifra superaba habitualmente las 200.000 toneladas.
- La realidad comercial: Los expertos y distribuidores confirman que los camiones siguen llegando con total normalidad, lo que sugiere que miles de toneladas están entrando en la UE sin ser reportadas correctamente por las autoridades aduaneras.
Un mercado asimétrico y sin origen claro
A la falta de datos se suma la preocupación por la reciente modificación de las normas de comercialización. Andrés Góngora, responsable de COAG, advierte sobre una excepción que permite una opacidad peligrosa en el etiquetado del país de origen, dificultando que el consumidor distinga entre el tomate europeo y el marroquí.
Los productores españoles, junto a los de Francia, Italia y Portugal, sostienen que compiten en una desigualdad total. Mientras el agricultor europeo debe cumplir con exigencias fitosanitarias, laborales y medioambientales cada vez más estrictas (y costosas), el producto marroquí entra con aranceles preferenciales y ahora, además, bajo un manto de incertidumbre estadística.
Ofensiva europea: «No traicionamos al tomate de la UE»
Ante esta situación, la federación de exportadores españoles ha lanzado la campaña ‘Nosotros, Tomate Europa, no traicionamos al tomate de la UE’. El objetivo es doble:
- Exigir a la Comisión Europea que obligue a los países miembros a reportar los datos pendientes de forma inmediata.
- Garantizar que el volumen de entrada se ajuste a los contingentes pactados, algo imposible de verificar sin estadísticas fiables.
La opacidad, advierte el sector, no es solo un problema de números; es un factor de desestabilización que empuja a los agricultores al arranque de plantaciones y a la pérdida de competitividad frente a un modelo que no juega con las mismas reglas.




















